Si no te sale ardiendo de lo más profundo de ti, a pesar de
todo, no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón, de tu
mente, de tu boca, y de tus entrañas, no lo hagas.
Si lo haces por dinero o por fama, no lo hagas. Si lo haces
para llevarte mujeres a la cama, no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás
intentando escribir como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera
pacientemente. Pero si nunca llega a rugir, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa, ó a tu novia ó a
tu novio, ó a tus padres ó a cualquiera, no estás preparado.
No seas pesado, aburrido y pretencioso, no te consumas en el
amor propio. No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma como un cohete, no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas,
no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento, y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras… ó hasta que muera
en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario