viernes, 30 de noviembre de 2012

“La Historia de Shaya”




En Brooklyn, Nueva York, hay una escuela, Chush, que se encarga de niños con discapacidades de aprendizaje.
En una cena con el fin de recaudar fondos para el colegio, el padre de uno de los niños pronunció un discurso que los asistentes nunca olvidarían. Tras ensalzar al colegio y a su entregado profesorado, exclamó:

« ¿Dónde está la perfección en mi hijo, Shaya? Dios lo hace todo con perfección, pero mi hijo no puede entender las cosas como los demás niños. Mi hijo no puede recordar datos y números como hacen los demás.
¿Dónde está la perfección de Dios?».

El público se quedó asombrado, apenado por la angustia del padre y mudo ante la desgarradora pregunta.

«Yo creo que cuando Dios trae al mundo un niño como éste, la perfección que busca ESTÁ EN LA FORMA DE REACCIONAR DE LA GENTE ANTE EL NIÑO - se contestó el padre.

Después contó la siguiente historia sobre su hijo Shaya:

“Una tarde Shaya y su padre paseaban por un parque en el que estaban jugando al béisbol unos chicos que Shaya conocía.
El niño preguntó; « ¿Crees que me dejarán jugar? ».
El padre sabía que Shaya no tenía aptitudes para el deporte, y que la mayoría de los chicos no iban a quererlo en su equipo, pero también comprendió que si admitían a su hijo en el partido se sentiría aceptado.

Se acercó a uno de los chicos que estaban en el campo y le preguntó si podía jugar Shaya.
El chico miró a todos, buscando apoyo en sus compañeros. Como nadie le hizo caso, lo decidió él solo y dijo:
«Vamos perdiendo por seis carreras, y el partido está en la octava entrada. Supongo que puede venir con nuestro equipo, e intentaremos ponerlo a batear en la novena entrada».

El padre de Shaya se quedó extasiado al ver la radiante sonrisa de Shaya. Al chico le dijeron que se pusiera un guante y que fuera a jugar de centro campista.
Al final de la octava entrada el equipo de Shaya se apuntó varias carreras pero aún perdía por tres. En la segunda de la novena volvió a marcar el equipo de Shaya, y, con dos fuera, las bases cargadas y la carrera potencialmente ganadora en base, Shaya tenía que salir a jugar.

¿DEJARÍA EL EQUIPO QUE SHAYA BATEARA EN TAL SITUACIÓN Y PERDER ASÍ LA POSIBILIDAD DE GANAR EL PARTIDO?

Sorpresa: a Shaya le dieron el bate. Todos sabían que era prácticamente imposible, porque ni siquiera sabía sujetar el bate como es debido, y mucho menos golpear.
Sin embargo, Shaya fue hasta la base del bateador y el lanzador avanzó unos pasos para lanzarla la pelota con suavidad para que Shaya al menos pudiera tocarla.
Llegó el primer lanzamiento; Shaya blandió el bate torpemente y falló. Uno de sus compañeros de equipo se acercó a él y entre los dos sujetaron el bate a la espera del siguiente lanzamiento. El lanzador volvió a adelantarse unos pasos para disparar con suavidad. Cuando llegaba la pelota, Shaya y su compañero de equipo balancearon el bate y juntos devolvieron una pelota lenta al lanzador.

El chico recogió el tiro y fácilmente podría haber lanzado la pelota al jugador de primera base. Shaya habría quedado fuera y habría acabado el partido. Pero el lanzador cogió la pelota y la disparó describiendo un alto arco, muy lejos del alcance del jugador de primera base. Todos se pusieron a gritar:
« ¡Corre a la primera, Shaya! ¡Corre a la primera! ».

Shaya no había hecho semejante cosa en toda su vida.
Correteó por la línea de saque con los ojos como platos, asustado. Cuando llegó a la primera base el extremo derecha tenía la pelota. Podría haberla lanzado al jugador de la segunda base, que habría cogido a Shaya, que seguía corriendo.
Pero el extremo derecho comprendió las intenciones del lanzador y lanzó muy por encima de la cabeza del jugador de tercera base.

Todos gritaron: « ¡Corre a la segunda! ».
Shaya se dirigió a la segunda mientras los corredores que iban delante de él daban vueltas como locos en dirección a la meta.

Cuando Shaya alcanzó la segunda, el parador contrario corrió hacia él en dirección a la tercera base y gritó:
« ¡Corre a la tercera! ».

Mientras Shaya daba la vuelta a la tercera, los chicos de los dos equipos chillaron: « ¡Corre a la base de meta! ».

Shaya entró en la base de meta, y los dieciocho chicos lo llevaron a hombros, como todo un héroe, como si fuera un auténtico «barrebases» que había hecho ganar a su equipo.

“Aquel día”, – dijo el padre de Shaya suavemente con lagrimas rodando por sus mejillas, “aquellos 18 niños alcanzaron el nivel de LA PERFECCIÓN DE DIOS”.

Dr. Wayne W. Dyer

jueves, 22 de noviembre de 2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

Tierra de Ángeles. Así en la Tierra como en el Cielo



Así en la tierra como en el cielo se hermana con múltiples cintas en las que la búsqueda de sí mismo por la vía de alguna clase de redención sirve para conocer a fondo las motivaciones de un personaje. En esta ci
nta, la redención a través de la música encuentra un camino natural para el artista, pero no del todo para quienes, coro de pueblo, empiezan a romper sus más profundas ataduras consigo mismos y su entorno.

…Así en la tierra como en el cielo no es sólo una historia de amor, no es sólo una historia de redención, también es una historia de rebeldía en la que, por boca y acción de distintos personajes, se advierten cambios, en la que la elección es terminar con el adocenamiento, con la grisura, con la muerte en vida para permitirse salir de su limitado horizonte






viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Y tú, cuánto cuestas? (Completo, en español)

La Educación Prohibida

5 lamentos principales de la gente en su lecho de muerte.



(Revelado por una enfermera)

Durante muchos años he trabajado en los cuidados paliativos. Mis pacientes eran los que habían ido a casa a morir. Momentos muy especiales se compartieron. Yo estaba con ellos en las últimos tres a doce semanas de sus vidas. La gente crece mucho cuando se enfrentan a su propia mortalidad.

Aprendí a no subestimar la capacidad de alguien para el crecimiento. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno experimenta una variedad de emociones, como se espera: la negación, el miedo, la ira, el remordimiento, más negación y la aceptación final. Sin embargo, cada paciente encuentra su paz antes de partir, cada uno de ellos.

Cuando se les preguntaba acerca de cualquier arrepentimiento que tenían o cualquier cosa que harían de manera diferente, los temas comunes surgieron una y otra vez. Aquí están los cinco más comunes:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no a la vida que otros esperan de mí.

Este fue el pesar más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad en ella, es fácil ver cuántos sueños se fueron sin cumplir. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tuvo que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho o a las que no habían hecho.

Es muy importante honrar al menos algunos de tus sueños en el camino. Desde el momento en que pierdes tu salud, ya es demasiado tarde. La Salud da una libertad que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.

2. Me gustaría no haber trabajado tan duro.

Esto vino de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Echaban de menos la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este pesar. Pero la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no habían sido sostén de la familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente haber gastado tanto de sus vidas en el trabajo.

Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes en el camino, es posible que no necesites el ingreso que piensas que necesitas. Y mediante la creación de más espacio en tu vida, eres más feliz y más abierto a las oportunidades de nuevos destinos, que más se adapten a tu nuevo estilo de vida.

3. Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades desarrolladas en relación con la amargura y el resentimiento lleva como resultado.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pueden reaccionar inicialmente al cambiar la forma en que están hablando con honestidad, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. O es eso, o es soltar la relación enfermiza de tu vida. En cualquiera de las dos, ganas.

4. Me gustaría haber estado en contacto con mis amigos.

A menudo no se dan cuenta verdaderamente de todos los beneficios de sus viejos amigos hasta que llegan sus últimas semanas y no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que se había dejado ir amistades de oro en los últimos años. Hubo muchos lamentos profundos acerca de no haber dado a la amistad el tiempo y esfuerzo que merecían. Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando están muriendo.

Es común para quien sea con un estilo de vida ocupado dejar caer las amistades. Pero cuando te enfrentas con que tu muerte se acerca, los detalles físicos de la vida desaparecen. La gente quiere tener sus asuntos financieros en orden, si es posible. Pero no es el dinero o el status lo que guarda la verdadera importancia para ellos. Ellos quieren hacer las cosas en orden más para el beneficio de aquellos a quienes aman. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados de manejar cada vez esta tarea. Todo esto se reduce al amor y las relaciones al final. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.

5. Me gustaría haberme dejado ser más feliz.

Este es un uno sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Ellos se habían quedado atascados en viejos patrones y hábitos. El llamado "confort" de familiaridad desbordado en sus emociones, así como en sus vidas físicas. El miedo al cambio les había dejado fingiendo a otros, y a su propio ser, que estaban contentos. Cuando muy adentro, anhelaban reír correctamente y hacer tonterías en su vida de nuevo. Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que los demás piensen de ti, está muy lejos de tu mente. ¡Qué maravilloso es ser capaz de dejar ir y sonreír de nuevo, mucho antes de que estés muriendo.

La vida es una elección. Es tu vida. Elige conscientemente, elige sabiamente, elige con honestidad. Elige la felicidad.


Fuente:  wakeupworld
Traducción: Vida Lúcida

Paradigma del Sistema Educativo

"Hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven" Estas son palabras de Benjamin Franklin, recitadas por Ken Robinson en enero del presente año, al finalizar su exposición dada en uno de los eventos organizados por RSA, donde desarrolla algunas de las ideas que luego profundizaría en su charla de mayo en TED "Bring on the Learning Revolution". Learning Cognitive "tradujo" en un formato de animación Scribing, las principales ideas de la charla en RSA.

Pensando en los demás.

domingo, 11 de noviembre de 2012

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La capacidad de dar respuestas libres a los desafíos de la vida



Respuestas automáticas o la capacidad de responder con libertad, con Mariló López Garrido, directora de La Voz de la Noche

martes, 6 de noviembre de 2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

Mammoth






Cuenta la historia de Leo (Gael García Bernal) y Ellen (Michelle Williams), una joven pareja de New York, totalmente compenetrados con sus trabajos. 
Leo es el creador de un exitoso sitio web, se mueve en un mundo de dinero y grandes decisiones. 
Ellen es una médica cirujana de emergencias devotamente dedicada a salvar vidas. 
Su pequeña hija de 8 años, Jackie (Sophie Nyweide), pasa la mayor parte el día con su niñera filipina, Gloria (Marife Necesito), circunstancia que hace plantearse a Ellen sus prioridades. 
Pero cuando Leo deba viajar a Tailandia por su trabajo, desatará una serie de eventos que tendrán consecuencias dramáticas para todos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

50/50



A Adam, de 27 años y guionista de programas de radio, le diagnostican cáncer. Con la ayuda de un buen amiga, una joven terapeuta y su madre, descubrirá las cosas que verdaderamente importan en la 
vida.