miércoles, 22 de febrero de 2012

sábado, 18 de febrero de 2012

La sencillez del despertar

¿Qué clase de caballo es usted?

Existen cuatro clases de caballo: excelentes, buenos, regulares y malos.

Antes de ver la sombra del látigo, el caballo excelente corre lento o rápido, a la izquierda o a la derecha, según el deseo del jinete. Antes de que el látigo toque su piel, el buen caballo hará como el anterior. El caballo regular corre cuando siente el dolor en sus carnes. El caballo malo sólo correrá cuando sienta el dolor en la médula de sus huesos.

¿Qué necesita usted para convertirse en un caballo excelente?

¿Qué eliges tú?

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprometido.

Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

-Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.

El profesor miró al alumno por un instante y en forma tranquila le preguntó:

¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

-Por supuesto que no. Contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

-Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o me dice

algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

-No entiendo a que se refiere.-dijo el alumno confundido.

-Muy sencillo, replicó el profesor, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo, me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

-Muchacho, concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.

Cada día, en todo momento, tu puedes elegir qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas cambiar. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.


¿Qué eliges tú?

La gran comilona

por Sergio Sinay


Cada vez hay más basura en la comida y más comida en la basura. Un genial artista español, El Roto (así firma sus trabajos Andrés Rábago García, búsquenlo en Internet, es un grande) dice esto, acompañado de un dibujo, en la edición del sábado 28 de enero de El País, de Madrid. Un día después leo en La Nación una nota de la corresponsal Laura Lucchini. Habla de Raphael Felmer (28 años), su mujer, Nieves Palmer (26) y su beba de 5 meses, Alma Lucía. Decidieron vivir sin dinero. Para comer, buscan en los contenedores donde los supermercados tiran comida todavía en buen estado. Podrían buscar en los desechos de restaurantes y casas de familia. Así viven los Felmer desde hace dos años, sin enfermedades, bien alimentados (son vegetarianos) e incluso trayendo comida para sus vecinos. No son indigentes, tienen carreras universitarias, las ejercen. Simplemente, decidieron no sumarse a la carrera del consumo obsceno, del derroche egoísta. Cambian servicios por servicios u objetos, y les va bien. Es una elección, no un descarte. Sólo tienen un problema. En Alemania tomar comida desechada se considera delito contra la propiedad privada. “No está prohibido tirar comida útil, pero sí rescatarla”, dice Raphael.

Una postal del mundo. Mientras algunos engordan grotescamente empachados en el festival del consumo depredador, hay 850 millones de hambrientos en el planeta. De ellos, 19 millones de niños están en etapa terminal. Según organismos especializados, con 3300 millones de dólares esto se soluciona. Para los Obama, los Sarkozy, los Merkel, los Monti y otros canallas (¿cómo llamarlos si no?) no es posible conseguir este dinero. Se puede salvar bancos, no seres humanos. Para salvar bancos en Estados Unidos y en la Unión Europea se ha derrochado de manera perversa 23 veces aquella cifra. Sí: 23 veces. Es decir, 75.900 millones de dólares, hasta hoy. Y esas sanguijuelas que son los bancos y los banqueros (en todo el mundo) vendrán por más. Y dictarán políticas a los Estados. Y decretarán hambrunas mientras se masturban con bonos y aguinaldos suculentos.

Escribo esto en estado de ira. Estos miserables no tienen perdón (ni los miserables gobernantes ni los miserables financistas, ni los miserables banqueros ni los miserables mercados). Para no escribir solo con ira sino también con información, me tomé algunas horas investigando y cotejando cifras. Los Felmer no salvarán al mundo. Tampoco la cosa va por ahí, pero es un testimonio implacable y claro, una denuncia vivencial de gran valor. Ojalá nunca encuentren un banquero, un estadista, un financista o un mercadista entre los restos que comen. Entonces sí se enfermarían, se intoxicarían gravemente. Porque esos, sí, son basura. Y de la mala.

Editores de nuestras vidas

por Sergio Sinay


En la vida de cada persona pasan cosas bellas, reconfortantes, estimulantes, que se convierten, al final del día, en la noticia más importante. A veces se trata de pequeños actos, aparentemente sin relevancia. Otras veces son hechos que todos quienes rodean a esa persona registran. De la misma manera suele haber episodios dolorosos, frustrantes, generadores de tristeza, que, en el balance de la jornada, son lo peor de lo vivido. Es así para millones de personas (para todas las que existen, en realidad). Esos hechos de orden personal que tiñen y dan significado a la vida de tantos seres, no suelen estar en los noticieros, en los diarios, en los medios en general.
Quiero decir que las noticias de veras significativas para cada uno de nosotros no se publican. Y sin embargo son ellas las que van dibujando el sentido de nuestra vida. Los medios nos proponen su propio menú. Tanto los oficialistas como los opositores, los independientes o los “militantes”. Si aceptamos de manera acrítica esa agenda de noticias, si creemos que lo importante es lo que nos dicen que es importante y prioritario, acabaremos por vivir según ojos, pensamientos y prioridades ajenas, muchas veces lejanas (cuando no opuestas) a las necesidades de nuestra vida real, de nuestros sentimientos, de nuestras tareas, de nuestra alma.
Antes de empezar el día con la programación de otro, preguntate cómo te sientes hoy, cuáles son tus necesidades, qué te pide tu corazón, qué te propones hacer en este día para dejar una huella (por leve que sea) en el mundo. Esa es tu propuesta. Luego vendrá el imponderable (eso que llaman azar) y dirá lo suyo. Y por último echale una mirada a las noticias mediáticas y quedate con aquellas que de veras hagan una diferencia trascendente.
Las cosas que importan a las personas que honran su propia vida no son los “falsos positivos”, ni los grotescos capitanes de cruceros, ni las internas asesinas de los dirigentes y los barras bravas futboleros, ni el último dogma inmoral de los “mercados”, ni las preocupaciones de unos empresarios siempre genuflexos o unos sindicalistas siempre corruptos, ni las vidas vacías de unos zánganos encerrados en una casa prostibularia a la espera de ser “nominados”, ni las grotescas peleas de un grotesco jurado y los grotescos participantes de un grotesco programa de televisión que alguna vez se recordará con la vergüenza que hoy no se siente. No son esas las noticias que importan y que darán forma al balance final de tu vida.
Las verdaderas noticias, las felices y las dolorosas, solo pueden ser editadas por cada uno de nosotros en el final y en el comienzo de cada día, bajo nuestra responsabilidad.

viernes, 17 de febrero de 2012



Todos los niños son naturalmente activos, pero si en los primeros años de vida los tenemos horas al frente de la tv, luego le damos la compu, no jugamos activamente con ellos, no les damos la posibilidad de experimentar el ejercicio al aire libre, el placer de practicar deporte, etc tendremos adolescentes y luego adultos sedentarios

¿Un huevo frito con papas? No!! Creatividad en la cocina con yogur, duraznos en almibar y manzanas!!

No festejo San Valentín..pero la receta me pareció original


La receta es muy fácil! En una cubetera o algún molde pequeño coloquen el yogurt y una frutilla! Llevar al freezer un ratito, corten en mitades y listo! Que lo disfruten!

miércoles, 15 de febrero de 2012

Los Ecociudadanos


Daniel es diseñador gráfico y su mujer, Miriam, periodista. Acaban de estrenar su nueva casa en el barrio de Caballito, en la Ciudad de Buenos Aires. La pensaron con criterio ambiental. Además de considerar cómo aprovechar mejor la luz natural aislando adecuadamente las paredes para que se conserve la temperatura sin gastos extras, instalaron mingitorios en los tres baños. El modelo es idéntico a los que se utilizan en restaurantes y les permite ahorrar hasta un 70 por ciento de agua. También instalaron inodoros con doble descarga y procuran que nadie tarde más de cinco minutos en ducharse.

No militan en Greenpeace ni organización que se le parezca. Los animó el sentido común y la necesidad de ser más eficientes en el consumo. “Cuando empecé a comparar costos, me di cuenta de que agregar un artefacto más al baño (el mingitorio) no encarecería el presupuesto, por el contrario, nos ayudaría a ahorrar y a empezar a sentir que estamos haciendo algo por el bien de todos…”, dice hoy Daniel muy convencido de sus decisiones.

Leticia Grassino es profesora de Yoga e intercambia sus clases de relajación por un curso de cocina natural que ofrece una vez por semana Susana Gorosito, experta en sabores, mezclas y propiedades de semillas y vegetales. Las dos mujeres viven en Villa del Parque (en el noroeste porteño) e integran a sus familias en la vida comunitaria y se muestran muy abiertas a las transacciones que no incluyan el dinero como moneda de cambio, sino bienes y servicios que pueden canjear.

Leticia destaca que no necesitan otra cosa que “la confianza” para que el intercambio fluya. “Somos un grupo heterogéneo de familias con hijos de entre 2 y 12 años. Mi marido da clases de Kung-Fu, otro fabrica zapatillas y hay quienes confeccionan ropa… Nos vamos complementando de manera solidaria y no conocemos lo que significa el derroche ni los gastos exagerados.”

La artista plástica María Laura Fabarón es autora de una muestra denominada “Maderitas”. Su obra consiste en tomar pequeños trozos de troncos, vigas o tablones como testigos de un tiempo pasado que vale la pena rescatar. Es un modo de valorar los bienes que nos rodean, reconsiderarlos y darles sentido, aun cuando han dejado de cumplir una función para el uso con que fueron creados. La misma filosofía emplea en su trabajo como arquitecta en Bragado, una ciudad de la provincia de Buenos Aires donde vive y cría a sus hijos. Utiliza la mayor cantidad posible de materiales nobles, la austeridad como concepto general y en sus construcciones diseña los espacios de bienestar en función del ambiente. Pero además se relaciona con otras personas que creen que hay que cambiar.

Como simples vecinos fomentan las prácticas de boca en boca u organizan pequeñas acciones como la de señalar y destacar aquellas cuadras que conservan los árboles en mejor estado o los que ofrecen un mayor radio de sombra.

Aunque no se identifiquen de un modo especial como las diferentes “tribus” que se manifiestan a través de la vestimenta o actitudes más o menos llamativas, los ecociudadanos están entre nosotros y cada vez incorporan más y mejores hábitos y novedosas propuestas que tienen adeptos en todo el planeta más allá del credo o la nacionalidad. Son empleados, empresarios de todos los niveles, intelectuales y jóvenes que trabajan o estudian.

No derrochan, consumen de modo responsable y difícilmente se dejen engañar por las falsas promesas de la publicidad estridente. La nueva mentalidad se impone con fuerza en sus hábitos de consumo y utilizan los méritos de la tecnología con el mismo afán con que rescatan algunas costumbres que solían caracterizar a las generaciones anteriores. Tratan de comprar local, si es posible de granja, sin aditivos y utilizan sus propios envases para adquirir huevos, miel, aceitunas o frutas.

La franja que va entre los 30 y 35 años con buen poder adquisitivo suele utilizar lo último en comunicaciones y adquieren autos de baja cilindrada, menor consumo, de pequeñas dimensiones, más livianos y seguros y casi nula contaminación. Son ciudadanos que valoran la calidad del tiempo que ofrecen a sus hijos y en especial la educación que se les imparte. Practican el comercio justo y le dicen NO al consumo desenfrenado.

Los más jóvenes, entre 20 y 25 años, forman parte de las nuevas prácticas con plena conciencia de lo que significa la vida en “aldea global”. Lo que yo haga, en el lugar donde viva, alterará el equilibrio en las zonas más remotas. Son partidarios del equilibrio y utilizan con eficacia el poder de las redes sociales para convocar y salir a la calle a manifestarse en caso de necesidad. Constituyen una especie de “guardia ética” frente a los abusos del poder que pudiesen practicar las organizaciones políticas o ciertas corporaciones atadas al paradigma de producir y vender inacabadamente, incluso a costa de la destrucción del entorno natural.

Los ecociudadanos entienden que hay que ser más “verdes”, más conscientes e inteligentes para concluir en mejores elecciones. “Es posible ser urbanos y éticos al mismo tiempo”, se dicen. Promueven una forma de gobierno más transparente y representativa de los intereses comunes. Los hay con diferentes matices pero todos concluyen en algo impensado hasta hace pocos años: hay que consumir menos.

Vivir es un asunto urgente

Cambia de idea, cambiará tu vida.

¡Regálate 50 minutos y llévate herramientas para inspirar tu vida!


Encontrá mucho más de este programa radial en http://www.pensamientopositivo.org/

lunes, 13 de febrero de 2012

LOS NIÑOS



En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada.
De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó
a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo?
El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos
tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.
"Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr".
Einstein
¿Cuántas veces aceptas que algo es imposible porque otros te lo dicen?

LA HISTORIA DEL LÁPIZ



El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:
–¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:
–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz
que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.
–¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
–Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues
mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo.
Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano
que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en
dirección a su voluntad.
Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el
lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar
algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal.
Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo
importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el
grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de
saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.


Una invitación a jugar


Jugar no sólo es divertido es también importante para el desarrollo y bienestar de las personas. Los niños y niñas aprenden a cada instante, de las enseñanzas de quienes los cuidan, de los que los rodea, del ejemplo de los demás, de las cosas que les suceden.
El juego es una de las experiencias más intensas de la niñez; a través de él se aprende a compartir con otros dándose inicio a la vida en comunidad. Jugando las emociones son intensas y la creatividad se desarrolla al máximo. Tal vez por lo anterior muchos de los buenos recuerdos de la infancia se relacionan con ellos, al igual que permiten el desarrollo de habilidades, actitudes y valores que perduran por toda la vida.

Les dejo una cartilla de UNICEF con varios juegos para realizar. Hacé click http://www.unicef.org/colombia/pdf/juguetes.pdf



domingo, 12 de febrero de 2012

Puedes cambiar el mundo - Alejandro Lerner

Cambiar el mundo empieza por ti, empieza por ti.
Si se renueva la esperanza, si te convences que se puede cambiar
si quiero un cielo nuevo empiezo yo primero
y elevo una alabanza para la humanidad.
Cambiar el mundo empiezo por mí, empieza por ti.
Puedes cambiar hoy mismo el curso de tu viaje,
verás que no es lo mismo si tienes el coraje.
Arriba y adelante se ven los horizontes
si el sol también renace, renacerán los hombres.
Cambiar el mundo empieza por ti, empieza por ti.
Si se renueva la esperanza, si te convences que se puede cambiar
si quiero un cielo nuevo empiezo yo primero
y elevo una alabanza para la humanidad.
Cambiar el mundo empiezo por mí, empieza por ti.


Esos Locos Bajitos - Joan Manuel Serrat

Videntes del cambio

Para todos los espíritus libres, visionarios, inadaptados y pioneros. El éxito es de quien cree en si mismo y no se conforma con lo establecido.



jueves, 9 de febrero de 2012

Película: Conversaciones con Dios

Fuegos


Cada persona brilla con luz propia

entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales.

Hay fuegos grandes y fuegos chicos

y fuegos de todos colores.

Hay gente de fuego sereno

que ni se entera del viento,

y gente de fuego loco

que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos

no alumbran ni queman;

pero otros arden la vida con tantas ganas

que no se puede mirarlos sin parpadear,

y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano

Muffins (receta básica)


Por Dolli Irigoyen

Harina 0000 255 g
Polvo para hornear 3 cucharaditas de té
Sal 1 cucharadita
Azúcar 110 g
Leche 240 cc
Esencia de vainilla 1 cucharadita
Huevos 1
Manteca derretida 85 g

Coloque los pirotines en los moldes para muffins. Precaliente el horno a 180ºC.

En un bol, tamice la harina, el polvo para hornear y, al final, agregue el azúcar.

En otro bol bata apenas el huevo con un tenedor. Incorpore la leche, la manteca derretida y la esencia de vainilla.

Añada los ingredientes secos a los húmedos y mezcle con un tenedor hasta que no se vea la harina. No debe llevarle más de un minuto, la preparación tiene que quedar grumosa. Rellene los pirotines a 3/4. Cocine durante 25 minutos o hasta que estén dorados.

MUFFINS CON PEPITAS DE CHOCOLATE

Agregue 80 g de pepitas de chocolate a los ingredientes secos de la receta básica.

Para decorar, antes de hornear, coloque por encima de ellos más pepitas de chocolate.

MUFFINS DE NARANJA O LIMÓN

Agregue a los ingredientes secos de la receta básica ralladura de un limón o una naranja. Si desea puede bañarlos con glasé. Incorpore al jugo de un limón azúcar impalpable (100 g, aproximadamente) y revuelva hasta que le quede una consistencia ligera.

Cuando los retire del horno, deje enfriar y coloque una cucharada de glasé por encima de los muffins.



Muffins de chocolate con pepitas de chocolate

Harina 0000 255 g
Polvo para hornear 2 cucharaditas de té
Bicarbonato de sodio 1 cucharadita de té
Sal 1 cucharadita de té
Cacao amargo en polvo 5 cucharadas
Azúcar 170 g
Leche 260 cc
Huevos 1
Manteca derretida 85 g
Pepitas de chocolate cantidad necesaria

Prepare los moldes de muffins con los pirotines. Precaliente el horno a 180ºC.

Tamice la harina, el polvo para hornear, la sal, el cacao amargo y, al final, agregue el azúcar. En otro bol bata el huevo con un tenedor, incorpore la leche y la manteca derretida. Añada los ingredientes secos a los húmedos y mezcle hasta no ver harina. Recuerde que no debe llevarle más de un minuto, la mezcla tiene que quedar grumosa. Rellene los pirotines con la preparación a 3/4, coloque las pepitas por encima y lleve al horno durante 25 minutos.

MUFFINS DE CHOCOLATE RELLENOS CON QUESO CREMA

Prepare la mezcla de los muffins de chocolate. Es el mismo procedimiento.

Mezcle 100 g de queso crema con una cucharada de azúcar. Rellene los pirotines con un poco de la preparación de los muffins, coloque una cucharadita del queso en el centro y termine de rellenar con la mezcla de muffins. .

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Manifiesto

Tu dices...Dios dice

Síntomas de paz interior

miércoles, 8 de febrero de 2012

martes, 7 de febrero de 2012

domingo, 5 de febrero de 2012

Para qué sirven los hijos - Rozitchner

Como todo el mundo sabe, a los filósofos nos pasa de no entender las cosas más elementales. De esa posición de relativa imbecilidad (que se ha gustado denominar "asombro" para darle un tinte más benigno) derivan las preguntas que nos hacemos, básicas, a veces excesivamente elementales. Responder es otro precio, y ahí el filósofo se pone más artista o literato, acepta aun más sus limitaciones pero también las disfruta, y procede a decir lo que le viene a la cabeza, con el riesgo de que muchos de sus oyentes o lectores pasen al acto y le digan cosas desagradables que pongan en evidencia su patología.

Fui a comprar café y galletitas y me apareció la pregunta ¿para qué son los hijos? En realidad es para mí una vieja cuestión, abierta mucho antes de que la experiencia de la paternidad llegara a mi vida. Antes de querer tener hijos interrogaba a la existencia tratando de entender qué hacía que una persona quisiese procrear, tener descendencia. No me parecía mal, claro, pero no lo entendía. Un amigo me aclaró el tema, otro filósofo, cuando me dijo, un día: "tener hijos es una experiencia afectiva". Ah, dije o sentí yo, claro, es eso.

Como ahora soy grande y tengo tres hijos sé mucho más de qué se trata y se me ocurren variadas respuestas que quiero compartir con uds, hijos lectores, padres lectores, porque a veces me parece que el desconocimiento es general:

Los hijos son para hacer fotos y videos. Uno se vuelve un cholulo extremo, como si estuviese en presencia de la más notable estrella de Hollywood o como si el nene fuera George Harrison. Queremos retener cada segundo, duplicar el placer de tenerlos haciendo copias perfectas, acumular infinitamente sus momentos. Disfrutamos de su presencia y paladeamos su ausencia, mirando esas imágenes que nos hacen muchas veces más conscientes aun de la maravilla de su ser.

Los hijos son, sí, para quererlos, y así, también, para que la capacidad de querer se haga más grande. Desde que fui padre tengo la sensación de que el fondo de la existencia es más cálido, que está acolchonado, y tengo menos motivos para asomarme a visiones del mundo angustiadas y descorazonadoras. Esa capacidad de querer incrementada se vuelca también sobre las demás realidades, da sentido a muchos proyectos personales e incentiva la producción de ganas en otros variados campos de posibilidad. Los hijos decantan como un poder personal incrementado.

Los hijos son para asomarse a la muerte. Uno entiende más cómo es la vida. Ese que llega pone en evidencia el sistema de aparición en el mundo de la forma más patente que pueda darse, y por ende da a entender también que la natural culminación del proceso está en el horizonte. Y que uno está más cerca de ella, ahora que es grande y fue capaz de ser padre. (Sí, no toda paternidad, o maternidad, es garantía de adultez, pero no puede negarse que implica un incentivo notable hacia la maduración). Así, podemos decir que los hijos son también para aprender a morir, para sentir incluso que la desaparición personal ya no es tan grave como parecía antes, porque la realidad que continúa tras nuestra aniquilación futura nos parece ahora más valiosa y consistente.

Tener hijos es para relativizarse, para ponerse un poco entre paréntesis, para suavizar el arrasador narcisismo que nos hace estar extasiados frente a nosotros mismos preguntándonos constantemente acerca de nuestro sentido y nuestro valor, muchas veces quietos y cautos ante las respuestas posibles, en vez de tomar el más valioso camino de la expresión y el riesgo. Los nenes te dicen: ¿podés dejar de estar tan pendiente de vos mismo y prepararme una lechita chocolatada? Los hijos nos echan al mundo, al mundo en el que están como protagonistas centrales de la película en la que ahora hemos pasado a ser actores de reparto. Paradójicamente, este rol secundario resulta en muchos sentidos liberador, y abre a una experiencia más plena.

Los hijos sirven también para conectarse y participar de la creación de un mundo nuevo, en el que ellos están ubicados por mera vibración sensorial, y al que nosotros accedemos -si nos abrimos a él- gracias a ser sus parientes. La cultura cambia todo el tiempo, ahí radica su vitalidad y su sentido. Ellos están surfeando esa ola desde otra posición, y acercar la nuestra a la de ellos permite tener una visión más grande del movimiento y lograr una participación más abierta.

Los hijos sirven para entender a los padres propios, y perdonarlos, o todo lo contrario. Sí, puede darse el: ahora entiendo a mamá o a papá, pobres, el despelote que trajimos a sus vidas. Pero también se da el: ¿cómo?, ¿les había nacido un hijo -yo- y ellos estaban encandilados con esas boludeces que estaban viviendo, en vez de dedicarse a quererme plenamente?

Los hijos sirven para captar el sentido de la vida. El sentido de la vida es el crecimiento, el desarrollo, el avance. Todo ser viviente está viviendo su despliegue, o padeciendo la imposibilidad de vivirlo. Sí, incluso los muy mayores crecen, a su modo, y de formas que los no tan mayores a veces no podemos entender. Los hijos son explosiones, desarrollos veloces, big bangs existenciales, y cualquiera que esté cerca de un nene o de una nena queda capturado por su onda expansiva.

Y una más: los hijos sirven para entender también el sentido de la política. ¿Para qué meterse en el berenjenal? Para aportar a la construcción de una realidad en la que ellos encuentren el eco necesario, para desactivar la indiferencia y producir lo que es necesario producir. La política deja de ser la banal novela del poder para evidenciar su trasfondo necesario, su utilidad y su valor.

Ninguna de estas cosas implica el sacrificio o la autopostergación. Incluso cuando un padre, o una madre, siente que recorta sus posibilidades, lo que hace en verdad es reordenarse, ganar en profundidad, en densidad, en sentido. Tener hijos es la cosa más increíble del mundo.