En este blog encontrarás textos, videos, audios, películas, libros que me acompañan en la aventura de ser mujer, mamá, esposa, amiga, hija, hermana, emprendedora. Me gusta aprender de la experiencia de los otros. Me gusta compartir mi experiencia con los demás.
viernes, 28 de noviembre de 2014
sábado, 25 de octubre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
Mujer Invisible
A propósito del día de la madre, hoy me gustaría compartir la siguiente reflexión, una de esas que un día te encuentras en algún papel perdido o en un correo en tu dirección electrónica, pero que cuando la lees, te das cuenta de que encierran una gran verdad, dicha reflexión comienza con un relato que hace una mujer, que igual pudieras ser tú o yo, o cualquiera otra inmersa en la excepcional vocación de la maternidad que dice lo siguiente:
Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia y todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, o el bebé llora, que si le das esto o aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada y por dentro piensas: "¿qué no ves que estoy en una llamada?", obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, o limpiando, recogiendo los juguetes por tercera vez en el día, lavando un plato, cambiando un pañal...; parece que fueras una persona invisible; la mamá invisible.
Algunos días se siente como si fueras sólo un par de manos... ¿me arreglas esto?, ¿me abres aquello?, ¿me amarras acá?, ¿me cambias?, ¿me bañas?, ¿me limpias?... Otros días me he sentido un reloj que sólo da la hora...o la guía de canales de televisión. He estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título universitario, se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, pañales y el volante del auto.
Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto, ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las más hermosas catedrales en Europa; de repente no entendí por qué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: "Con admiración, por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve".
En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida. Nadie puede decir con certeza quiénes construyeron estas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres.
Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito. Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.
El mismo libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso que fue a supervisar la construcción en una de estas catedrales, ahí se encontró con uno de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que sostendrían el techo, curioso le preguntó que por qué perdía su tiempo tallando esa figurilla en una viga que nadie vería, ya que sería cubierta con yeso, y ante esto el hombre le respondió: "porque Dios sí lo ve".
Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído: "ya ves, hijita, ningún esfuerzo o sacrificio que haces pasa inadvertido a mis ojos, aun cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral, sólo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán".
Ahora entiendo que ese sentimiento de "invisibilidad" que sentí no era una aflicción, era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre en el centro. Me ha ayudado mucho a ubicarme el verme a mí misma como una constructora. El autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio, que estén dispuestas a dar su vida en una labor que a la mejor nunca verán concluida.
Cuando pienso en eso, sólo deseo que en el momento en que mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: "te invito porque mi mamá se levanta a las ocho de la mañana a hacer un rico desayuno, además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve su sabrosa comida y ordena la casa tres veces al día"; porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: "te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien".
Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar felices y relajados y, que por esa razón, quieran traer a sus amigos.
Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; niñas-mujeres y niños-hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos. Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no sólo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado, por todo el trabajo silencioso de las "madres invisibles".
Gracias a todas aquellas mujeres que han entendido que la esencia del amor se encuentra en el servicio y en la entrega desinteresada hacia los demás. ¿Qué mejor paga ante tantos sacrificios silenciosos que el ver una familia unida, unos hijos felices, un hogar en dónde realmente se respire la paz después de un agitado día de trabajo?
Gracias a todas las mujeres que han llevado a cabo de manera responsable y comprometida su tarea de educadoras y formadoras, con la fe y la esperanza de que todos sus esfuerzos un día se verán reflejados en mejores seres humanos que hagan de nuestro mundo un mejor lugar para vivir.
Gracias a todas esas mujeres que desde que amanece se convierten en guerreras, pues no se desaniman ante la adversidad y siguen siendo ejemplo de lucha constante para quienes las rodean, sostenidas por una vida espiritual inquebrantable, siempre de la mano del Creador que es quien les da la fortaleza para continuar su camino.
Gracias a todas, porque aunque muchas veces seguiremos siendo "invisibles", siempre habrá un motivo para sentirnos felices y satisfechas por el deber cumplido.
sábado, 11 de octubre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
No lo hagas
Si no te sale ardiendo de lo más profundo de ti, a pesar de
todo, no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón, de tu
mente, de tu boca, y de tus entrañas, no lo hagas.
Si lo haces por dinero o por fama, no lo hagas. Si lo haces
para llevarte mujeres a la cama, no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás
intentando escribir como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera
pacientemente. Pero si nunca llega a rugir, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa, ó a tu novia ó a
tu novio, ó a tus padres ó a cualquiera, no estás preparado.
No seas pesado, aburrido y pretencioso, no te consumas en el
amor propio. No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma como un cohete, no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas,
no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento, y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras… ó hasta que muera
en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
martes, 18 de febrero de 2014
Mariángeles Nogueras: "La mujer sigue siendo la responsable de la casa porque ella quiere"
La experta en conciliación familiar aconseja llevar el hogar
como si se tratara de una empresa
Mariángeles Nogueras es consultora y dirige O.F.A, una empresa de servicios afincada en
Holanda, y con sede en España, especializada en gestión empresarial familiar.
Autora de dos libros sobre la combinación trabajo – familia, esta granadina que
ha realizo con éxito proyectos tanto
para el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales holandés como para la
Comunidad Europea, asegura que “hay que organizar la familia como si de una
empresa se tratara, solo así se puede descansar y disfrutar del tiempo libre”
¿En qué consiste la conciliación familiar?
Se trata de hacer compatibles (armónicamente compatibles)
dos terrenos que no deben excluirse, sino más bien complementarse: trabajo y
familia. La sociedad está compuesta tanto de hombres como de mujeres, cuya
aportación es necesaria en ambos escenarios.
¿Puede una mujer ser buena madre y a la vez llegar lejos en
su carrera profesional?
¡Sin duda! Siempre que no olvide que la familia es otra
empresa que necesita organización. Una
mujer que trabaja fuera de casa en algo que le gusta, porque quiere, puede ser
fácilmente una madre feliz.
¿Y qué pasa con las mujeres que trabajan por obligación en
algo que nos les gusta?
Trasmitir de manera natural lo que vive y ve en su trabajo
ayuda a la formación de los hijos.
Hay muchas mujeres que no logran esa perfección en ambos
campos, padeciendo el llamado síndrome de superwoman.
A la hora de plantearse el trabajar en los dos campos hay
que pensar en organizarse y en delegar todo lo posible, que es siempre más de
lo que parece. ¡Fuera el perfeccionismo!
Hay que tomar decisiones.
Teniendo en cuenta los distintos periodos de la vida, pues no es lo mismo hacerlo cuando
los niños son pequeños que cuando ya tienen doce o quince años.
Trabajo, familia… ¿Queda tiempo para el descanso y el ocio?
No suele quedar, pero es importantísimo sacarlo de donde
sea. El descanso en familia y el descanso personal, haciendo cosas que nos
satisfacen personalmente, es necesario.
Es una cuestión de establecer prioridades.
Las responsabilidades de la casa ¿siguen siendo de la mujer?
Sí. Sigue siendo así porque ella quiere. Porque sigue pensando que nadie sabe hacerlo
tan bien como ella. No sabe, o no quiere ,delegar…
Mamá perfecta, acaba haciendo toda las tareas de la casa.
Nadie le pide que se ocupe de todo, pero al no dejar espacio, los demás se lo
acaban poniendo fácil: ¡que lo haga ella!
¿Es por eso que al
hablar de conciliación familiar, se sigue pensando en la mujer?
Sí. Es por su culpa. Habiendo muchas maneras de hacer las
cosas, ella sigue pensando que solo están bien como ella las hace.
Aún así, parece que la mujer sigue llevando mejor las
riendas de la casa…
No siempre. La poca implicación de los hombres en la familia
y en concreto en la casa es una cuestión cultural.
¿Seguimos educando a los hombres para que salgan a la calle
a ganar dinero?
Sí. Mientras que a la mujer se le sigue inculcando que lo
suyo es, sobre todo, la familia.
Es lo más importante.
Yo pienso así. Pero la familia es lo más importante tanto
para el hombre como para la mujer.
¿Y cómo deben compartirse las responsabilidades?
No creo que la
solución sea al 50%. Hay que ver cada caso por separado. Decidir quién está en mejores condiciones de
ocuparse más de la familia y quién puede aportar la mayor parte de los ingresos familiares. Lo
más importante es la comunicación.
Es más fácil conciliar cuando se cuenta con ayuda. Sin
embargo no todo el mundo puede permitirse contratar una asistenta.
Claro que cuesta dinero. Pero hay que establecer prioridades
y tomar las decisiones pensando que lo más importante es aquello que facilita
la paz y la vida en familia. Quedarse sin vacaciones para poder pagar una
ayuda, puede ser una gran decisión.
¿En qué medida las empresas se hacen cargo de la vida
familiar de sus empleados?
A las empresas les cuesta entender que sus trabajadores son
también trabajadores de otra empresa: su familia.
¿Qué mejoras considera que se podrían implementar?
Por un lado, los gobiernos deberían tener más en cuenta a la
familia, como productora, por así decirlo, de futuros contribuyentes. En cuanto
a las empresas, tratar a los empleados que tienen familia con el debido
respeto, que sin duda repercutirá en una mayor lealtad hacia la
organización. Por último, es importante
que todos aprendamos a llevar la casa, la familia de una manera profesional,
con la organización que se merece, para
que esta no sea un obstáculo a la hora de combinarla con un trabajo fuera de la
casa.
¿Cree que en caso de separación, la custodia compartida
beneficia a la mujer en el aspecto profesional?
La separación no beneficia a nadie y menos a los niños.
Desgraciadamente gran parte de las separaciones tienen mucho que ver con este
tema. Hay poca comunicación, cada uno va a lo suyo y al final el otro acaba
convirtiéndose en “mi peor enemigo, pues no me deja desarrollar
profesionalmente”.
El interés personal por encima del familiar.
Se ha perdido de vista el fin colectivo de la familia.
Cualquier empresa que funcione así, se va a pique. Y la familia debe ser
gestionada como tal.
¿Podría plantear una
situación familiar ideal?
Una familia en la que la hay comunicación entre los dos
cónyuges; cada uno sabe lo que al otro le ocupa y a dónde quiere llegar, se
buscan soluciones que tengan en cuenta el fin colectivo de la empresa familia,
en la que se organiza, se delega y se saca tiempo para pasarlo muy bien juntos.
Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20111116/54238922532/mariangeles-nogueras-la-mujer-sigue-siendo-la-responsable-de-la-casa-porque-ella-quiere.html#ixzz2tfov1bJH
Mi familia, mi mejor empresa
En su libro titulado “Mi familia, mi mejor empresa”, la
experta en conciliación familiar, Mariángeles Nogueras aconseja llevar el hogar
como si fuera una empresa. Una idea que suena un poco fría al principio,
demasiado rígida y falta de sentimientos para lo que uno imagina de su hogar. A
mí ha logrado convencerme.
“Cuando dos personas se unen para formar una familia lo
primero que piensan es en los beneficios que esto lleva consigo, pero también
los trabajos de sacar la familia adelante forman parte de la felicidad
familiar. Esto tiene que estar claro desde el principio para los dos”.
“La casa es una empresa en la que hay que realizar a diario,
pero también semanalmente y mensualmente, muchas tareas. Tareas que deben
coordinarse con efectividad. Muchas de ellas puedes delegarlas en otras
personas, sólo una, la más importante, ser padre o madre, no la puedes delegar,
esa debes hacerla tú y para ello necesitas tiempo y energía”.
Tanto si lo combinamos con un trabajo profesional fuera de
casa como si no, las tareas de la familia pueden llevarnos al borde de la
locura: limpieza, orden, cocina, colegio, tarea de los niños, cuentas, etc… A
menos que nos decidamos a reflexionar sobre la forma más eficiente de llevarlas
a cabo. En los primeros capítulos, Mariángeles expone las ideas fundamentales,
los argumentos lógicos que la llevan a proponer la familia como una empresa,
con sus líderes (marido y mujer) y sus propias metas (“la felicidad de todos
los que la componen”). Allí entendemos que no se trata de una frivolidad. En la
medida en que gestionemos nuestros quehaceres, deleguemos y trabajemos con
disciplina, podremos darnos el lujo de establecer y cumplir las metas que nos
establezcamos, pasar más tiempo juntos y vivir en una mayor armonía y
felicidad. Puede sonar idílico, sin embargo tiene mucha lógica. Todos podemos…
si nos lo proponemos y nos disponemos a
ello.
A mi entender, la familia como “mejor empresa” encierra dos
grandes ideas:
- mi familia es mi más grande emprendimiento y
- mi familia es el aspecto de mi vida que mejor gestionado
debo (quiero) tener.
No creo que el objetivo de Mariángeles haya sido solamente
explicar cómo conciliar el trabajo profesional con la familia, a pesar de que
ella misma lo manifiesta en sus primeras líneas. Suena más bien a que su meta
principal es explicar porqué gestionar la familia como se gestionan las
empresas podría ser la solución para muchos problemas familiares. Para tal fin,
el libro no es sólo teórico sino que también nos brinda herramientas muy
prácticas para poder llevarlo a cabo. No estoy segura de querer enmarcar su
libro en un área de conciliación vida profesional-familiar (aunque es cierto
que esta es la especialidad de su autora), ya que esto deja fuera un amplio
público al que realmente puede ser de gran interés y ayuda. “Mi familia, mi
mejor empresa” es lectura recomendable a todos los que aceptamos el desafío de
fundar una familia. “Cuando se quiere fundar una empresa, al principio no se
tiene una visión completa de lo que realmente supone esta aventura, por dónde
empezar, qué factores tenemos que tener en cuenta, qué problemas pueden
presentarse, etc. Lo que sí es claro es que para poder llevar a cabo todo lo
que nos proponemos, siempre hay que pasar por algunas dificultades. Empezar y
volver a empezar. La constancia es la clave del éxito en toda empresa”…
también en la familiar!
Muy ordenada y concreta en su exposición, Nogueras agrupa
las tareas del hogar en las áreas típicas de las empresas, aplicando los
principios empresariales al trabajo de la casa: liderazgo, comunicación,
planes, metas, compras, orden y limpieza, presupuesto, mantenimiento,
informática, tecnología, delegación de tareas, inversiones. Todos estos
conceptos que en nuestra mente están relacionados con el trabajo en una
empresa, son aplicados en un acto de practicidad (y creatividad) al ámbito
familiar. Anécdotas, ejemplos, y sugerencias muy concretas hacen de la lectura
algo muy dinámico. El libro está diseñado para ser una guía permanente y no
necesariamente para ser leído de corrido como una novela. “He querido escribir
el libro de manera que los capítulos puedan leerse independientemente y puedan
así usarse como guía para los distintos problemas sin que para ello sea
necesario leer el libro entero”.
http://www.liderarte.net/mi-familia-mi-mejor-empresa-2/
sábado, 25 de enero de 2014
Emprendedor
Uno de mis favoritos... Cuando se lucha por lo que se desea, se llega lejos...
Asi tan lejos como he llegado yo!!!
miércoles, 8 de enero de 2014
El país que nos contaron: Catalina Hornos at TEDxCordoba
Psicopedagoga y psicóloga, nació en Buenos Aires y desde 2006 trabaja con familias de bajos recursos en Añatuya, Santiago del Estero. Haciendo Camino, la fundación que dirige, cuenta con centros de desnutrición infantil, brinda asistencia en los barrios y buscar erradicar el hambre, consciente de que niños mal nutridos no logran desarrollar las capacidades intelectuales básicas para crecer con igualdad de oportunidades.
Catalina se mudó a Añatuya para acompañar personalmente a las familias que luchan contra el hambre y junto a su equipo ya está logrando un cambio sustentable en la calidad de vida de muchos. "Argentina puede ser un país diferente, todos tenemos que unirnos bajo un mismo objetivo", dice. En los primeros 17 meses de proyecto, casi 200 chicos mejoraron en su diagnóstico de desnutrición o se recuperaron completamente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
