domingo, 24 de noviembre de 2013

Ser padres: 10 verdades sobre el primer año



Leí una cantidad ingente de libros y artículos cuando estaba embarazada. Leí sobre crianza natural, sobre horarios para bebés, libros sobre comida para bebés y otros que explicaban cómo hacer que tu bebé sea feliz sin llorar. En definitiva, cualquier cosa que siguiera el espíritu de "tu bebé, tú misma". Si había algún libro para leer, te aseguro que le di una oportunidad.
Pensé que sabía todo lo que necesitaba saber.
¿Cuánta de toda esa información usé realmente? Algo. Un poco. Los mejores extractos de esto, un truco rápido de aquello, pero ningún libro era completamente preciso, y nada era, ni por asomo, tan fácil como esos libros insinuaban. Fable era ella misma, y al parecer, no había leído las mismas cosas que yo. La mayor parte de lo que leí fue una pérdida de tiempo.*
Estas son las cosas que me habría gustado leer en su lugar, antes de lanzarme a la maternidad con mis libros, mis gráficos y mis ideales. Son imperfectas y no todas son bonitas, pero me las he ganado a la fuerza y he intentado que sean lo más sinceras y fieles posible.
Esto es lo que me habría gustado saber:
1. Vas a ser malísimo en esto de la paternidad y vas a ser genial, todo a la vez, en cualquier momento. Vas a ser un padre y una madre distinto cada mañana con un hijo que será también diferente, que cambiará en cuestión de horas, o minutos, o delante de tus ojos. Habrá días buenos y días malos, minutos buenos y minutos malos, buenas decisiones y no tan buenas. Algunas cosas, probablemente un montón, las harás mal. Sé indulgente contigo mismo, porque te quieren y te necesitan como a nadie. Estás escalando el monte Everest a pelo, así que no te preocupes si al principio lo haces fatal.
2. Después del parto, el cuerpo está fofo, blando, con hoyuelos y extraño. Te avergüenzas de él y te duele, pero es precioso en su imperfección, y lo normal es que se quede así bastante tiempo. Una personita acaba de salir de ahí. Así que, con calma. Come bien. Pasea cuando estés lo suficientemente recuperada. Escucha a la gente que te dice que estás guapa. Tómatelo al pie de la letra. Recuerda por qué vales lo que vales.
3. Tu bebé no es como los otros bebés. Tu bebé es único, y tú y tu pareja sois los únicos expertos en él. Tu bebé no se portará como dicen los libros, no le gustará lo que se supone que le tiene que gustar, no hará lo que se supone que tiene que hacer y es normal y genial, perfectamente válido. Lo mejor que puedes hacer es dejar la literatura y ponerte a conocer a tu bebé. ¿Qué le gusta? ¿Qué le hace reír? ¿Cómo se duerme mejor? ¿Cómo suena cuando tiene hambre? Descubrir estas cosas te ayudará muchísimo más que las instrucciones que te dé cualquier desconocido. Tu vida o tu familia no tienen por qué parecerse a ningún modelo en concreto. Puedes seguir tus propias reglas. Sólo tienes que crear una vida que te funcione, y dar amor, seguridad y muchas sonrisas. Y si esto supone hacer una fiesta de tortitas a las dos de la mañana, no seré yo la que te diga que no la celebres. De hecho, puede que hasta me dé envidia.
4. Ya vale de decirle a la gente que todo debería ser fácil e indoloro. Vivimos en una cultura en la que la facilidad se equipara al valor de las cosas; cuanto más fácil, mejor, y si algo te cuesta más es porque te estás equivocando. Pero lo cierto es que a veces las cosas más difíciles valen realmente la pena. De vez en cuando, ocurre que las cosas que considerábamos más difíciles resultan ser las más simples y sencillas. A esto se le llama unmilagro, y aunque lo puedas asociar en cierta medida a la lectura de un libro, a la alineación de los astros, a la manera mágica en que acaricias las plantas del pie de tu bebé o al té que bebes los jueves, se puede decir que se trata de un milagro. Y las probabilidades de que este mismo milagro le ocurra a TODOS LOS PADRES DEL MUNDO son ínfimas, incluso teniendo en cuenta los libros, los astros, el té y las caricias. Nuestras victorias nos hacen tanta ilusión que queremos compartirlas, pero es importante que sepamos que cada padre y cada madre se enfrenta a cuestiones diferentes. Lo que a unos les resulta sencillo puede ser la pesadilla de otros papás. Y el hecho de que tu bebé no duerma bien a las cinco semanas, aprenda a comer con cubiertos en su primer cumpleaños, llore demasiado o tus pechos se irriten al dar de mamar, no quiere decir que algo vaya mal. A veces las dificultades son positivas; nos hacen crecer. Y resulta que ser padres acarrea dificultades. Cualquier libro que te diga lo contrario es una mierda.
5. Hablando de mierda, quiero decir, de caca. Te han avisado. Te lo han contado. Pero a pesar de tanta advertencia, sigue siendo sorprendente, alarmante y absolutamente impresionante el tiempo que te vas a pasar controlando, oliendo, limpiando, evaluando, comentando, examinando y transportando caca. Acostumbraos a tratar con ella, porque la tendréis muy cerca. Así que podéis ir haciéndoos a la idea.
6. Cuanto antes descubras cómo aceptar de forma educada los consejos que no quieres oír, mejor. Por algún motivo, a la gente le encanta comentar sobre los bebés; todos tienen una opinión y todos quieren compartirla. Creo que la mayoría de los consejos que dan son bienintencionados (la mayoría, del estilo de "a mí me funcionó y estoy tan contenta que quiero compartir mi alegríííía contigo porque pareces bastante cansada"), lo cual al menos no resulta demasiado ofensivo, y es bastante sincero.
La cuestión es que puedes pasarte los próximos 12 meses a la defensiva contestando a señoras mayores o sabelotodos sin hijos o puedes decidir darle a todo el mundo el beneficio de la duda, sonreír y agradecerles sus consejos, en modo zen y convencida de que nadie mejor que tú sabe qué es mejor para tu hijo.
Si yo fuera tú, preferiría la opción zen.
Nadie va a por ti. Todo el mundo quiere que te vaya bien. Y de todas formas, que les den, porque estás criando un niño y eso es maravilloso. ¿Tu hijo ha comido hoy? ¿Está relativamente limpio? ¿Se ríe de vez en cuando? Pues ya está. Puedes asumir todos los comentarios, quedarte con los que te gusten y desechar el resto. Qué amable por su parte que se preocupen.
7. Empieza a hacer estiramientos, porque te toca ser flexible. No soy muy fan de comentarios generales como "a todos los bebés les gusta que les envuelvan en mantitas" o "el colecho es lo mejor para todos", pero sí hay uno que apoyo: los bebés son muy inoportunos. Tus horarios, tus horas de sueño, tus récords de puntualidad, tus fechas límites, tus mejores camisetas, tus relaciones: todo se va a volver caótico y complicado. Tienes dos opciones: convertirte en un ser permanentemente cabreado, frustrado y cansado, o tragarte tu orgullo y ser flexible. Pide ayuda. Acepta el fracaso. Llega tarde. Quédate en pijama. Ignora la vajilla. Aparta lo que puedas y alégrate si consigues sobrevivir con tus necesidades básicas cubiertas. Te vas a peder alguna fiesta y otra cosas importantes, pero no importa. Al contrario, será genial.
Quizás, solo quizás, seas uno de esos padres a los que les toca un niño mágico que responde a los métodos de los libros que has leído, o que es un santo por naturaleza y se ajusta como un guante a tu fabulosa y organizada vida. A esto también se le llama milagro. Te queremos y nos alegramos por ti. Pero por favor, cállate.
8. Lo más importante que necesitas para tu bebé no es una hamaca, ni un juego de sábanas, ni un cochecito. Lo más importante que vas a necesitar para tu bebé es tu gente. Tu gente te mantendrá a flote. Te ayudarán cuando estés cansada, te alimentarán cuando estés muerta de hambre, te perdonarán cuando llegues hecha un desastre con horas de retraso, o cuando te conviertas en una amiga negligente que no se acuerda de ponerse calcetines, por no hablar de los cumpleaños. Querrán coger a tu bebé cuando estés demasiado cansada o frustrada para tenerle en brazos, porque eres imperfecta y humana y cometes errores. Te recordarán quién eres cuando estés a punto de pensar que toda tu vida se reduce a caca. Te ayudarán a mantenerte en pie.
9. Tenemos que ayudarnos mutuamente a mantenernos en pie. Criar un bebé es una de las cosas más duras que muchos hemos hecho en la vida. Podemos hacernos pedacitos, criticarnos o mirarnos por encima del hombro los unos a los otros, o podemos querernos, admirar bebés adorables, echar una mano y celebrar victorias. No es tan difícil, venga. A nadie le importa si tu método es mejor. A todo el mundo le importa lo precioso que es tu hijo, así que tomemos un café y qué te has hecho en el pelo últimamente, nena, que estás guapísima. No seamos chungos. De verdad que no es tan difícil.
10. El éxito reside en querer mejorar. Aquí tienes una verdad: no sabes mucho sobre nada. Dentro de un año, cuando tu hijo cumpla uno, seguirás sin saber demasiado. Procura acumular toda la sabiduría que puedas. Aprende de tus errores. Sé humilde. Sé abierto. Cuando sepas qué se puede mejorar, hazlo. Sé un mejor padre y madre mañana de lo que lo has sido hoy, siempre, todos los días, hasta que puedas. Prueba cosas nuevas y deséchalas sin remordimiento si no funcionan. La vida no es un concurso o un juego, es simplemente una preciosa vida. Vive cada minuto, en lugar de apuntarlos en un marcador. Y quiere a ese bebé increíble.
Oh, queridos, ¡os lo vais a pasar tan bien!


*Nota: al parecer hace falta aclarar que me gustan mucho los libros y que estoy a favor de leer. Leed libros a cualquier coste. Toneladas de libros repletos de una ingente cantidad de información. Pero no dejéis que los libros os estresen. Ni un solo libro va a solucionar la paternidad para todo el mundo. Ja, ya nos gustaría a todos. ;)
Este artículo se publicó originalmente en Girl of Cardigan.

Trabajar:hay que cambiar de mentalidad



La muerte del ‘curriculum vitae’.
Este artículo está escrito para quienes ahora mismo se encuentran en el desempleo. Para quienes padecen de frustración e impotencia por comprobar que no encuentran un puesto de trabajo. Para quienes llevan tiempo sintiendo que enviar currículos se ha convertido en una pérdida de tiempo. Y en definitiva, para quienes han dejado de tener miedo a reinventarse profesionalmente porque ya no tienen nada que perder.
Para todos ellos, a continuación se describe un recorrido compuesto por nueve etapas. Cada una de ellas representa un camino que el lector deberá transitar por sí mismo. Buen viaje.

1. Tomar las riendas de nuestra vida profesional. La crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de transformación del modelo productivo que rige nuestro sistema económico. Nos ha tocado vivir el fin de la era industrial y el inicio de la era del conocimiento. Las reglas del juego laboral han cambiado y seguirán cambiando, cada vez más deprisa. Las instituciones establecidas ya no tienen la capacidad de procurar seguridad económica para los ciudadanos. Los puestos de trabajo con contrato indefinido están disminuyendo. Y para muchos ha llegado la hora de hacerse cargo de ellos mismos laboralmente. Y de realizar una función profesional útil, creativa y con sentido, que preferiblemente no pueda automatizarse y digitalizarse por medio de las nuevas tecnologías, ni tampoco externalizarse a un país en vías de desarrollo.

2. Cultivar nuestra inteligencia emocional. Estar en el desempleo es una situación laboral muy complicada de lidiar. Sin embargo, para poder iniciar un proceso de cambio es importante no dejarnos llevar por la queja, el victimismo o la culpa, pues con ello tan solo conseguimos consumir la energía vital que necesitamos para buscar nuevas soluciones y alternativas. Es fundamental invertir tiempo en conocernos en profundidad, aprendiendo a sanar nuestra autoestima y a cultivar la confianza en nosotros mismos. En la medida en que desarrollamos nuestras fortalezas internas, empezamos a afrontar la adversidad de una forma más responsable, optimista y eficiente. Y a base de entrenamiento, verificamos que nuestro grado de satisfacción no tiene tanto que ver con nuestras circunstancias, sino con la actitud que tomamos frente a ellas.

“No podemos resolver un problema desde el mismo nivel de comprensión en el que lo creamos”. Albert Einstein

3. Entrenar la inteligencia financiera. En general, las creencias sobre el dinero se pasan de generación en generación por inercia, sin darnos cuenta. Del mismo modo que no elegimos nuestro equipo de fútbol, nuestra visión laboral y financiera del mundo ha sido prefabricada; viene de serie. No nos han enseñado a resolver por nosotros mismos nuestros propios problemas económicos. Cultivar nuestra inteligencia financiera nos capacita para presupuestar nuestro dinero, dándonos la oportunidad de generar excedentes con los que ahorrar, invertir y no depender de préstamos o deudas. También nos muestra cómo ganar más y gastar menos, emancipándonos de las instituciones establecidas.

4. Descubrir el propósito profesional. En vez de hacer lo que se supone que tenemos que hacer (buscar salidas profesionales), es hora de encontrar nuestro verdadero propósito. Y para lograrlo es esencial que escojamos un camino laboral que tenga sentido para nosotros. Más allá de los motivos típicos que nos mueven a trabajar (dinero, poder, seguridad, comodidad o reconocimiento), hemos de conectar con una motivación intrínseca que nos permita concebir nuestra profesión de forma más vocacional. Para ello, hemos de redefinir nuestro concepto de éxito, así como los valores que queremos que guíen nuestras decisiones y acciones. ¿Qué haríamos profesionalmente si no tuviéramos que ganar dinero? ¿A qué nos dedicaríamos si supiéramos que todo va a salir bien? ¿Qué haríamos si no tuviéramos miedo? Saber la respuesta de estas preguntas no tiene precio.

5. Decidir el rol laboral. El 85% de los profesionales españoles trabajan como “empleados”, vendiendo su tiempo a cambio de un salario a final de cada mes, formando parte de un sistema productivo que enriquece a otras personas. Pero más allá de este rol profesional existe el de “emprendedor”. Es decir, aquel que trabaja para sí mismo como autónomo o freelance, o bien monta un proyecto contratando a otras personas. Cada uno cuenta con una serie de ventajas y desventajas, requiere de un tipo de mentalidad específico y va acompañado de un determinado estilo de vida. De ahí que pasar de empleado a emprendedor implique un profundo cambio en la manera de relacionarse con el mercado de trabajo. Y dado que la seguridad laboral está en entredicho, es cuestión de elegir entre la incertidumbre del empleado y la incertidumbre del emprendedor.

6. Hacer algo que nos apasione y que potencie nuestro talento. A pesar de haber recibido la consigna de que “no podemos ganarnos el pan haciendo lo que nos gusta”, a la hora de reinventarse es fundamental dedicarnos a una profesión que nos motive e interese de verdad. Solo así encontraremos la fuerza y la dedicación para dar lo mejor de nosotros mismos, potenciando nuestras virtudes y habilidades. Todos albergamos algún tipo de talento por descubrir y desarrollar. En esencia, el talento es la forma con la que expresamos nuestro valor. Eso sí, los dones que se necesitan para llevar a cabo las nuevas funciones profesionales no tienen nada que ver con la educación industrial o las aptitudes académicas convencionales. Más bien surgen al comprometernos con nuestro proceso de autoconocimiento y desarrollo personal. Cuanto más nos conocemos, más nos valoramos por ser quienes somos. Y cuanto más nos valoramos, más sabemos para qué servimos y cómo podemos ser útiles para la sociedad.

7. Encontrar un problema social que nos motive resolver. La gente está dispuesta a pagar por productos y servicios que cubran sus necesidades y satisfagan sus aspiraciones. El reto consiste en saber qué problemas podemos resolver haciendo eso que nos gusta a través de nuestros talentos. También es importante diseñar “propuestas de valor” que mejoren la calidad de vida de otras personas. A su vez, es fundamental conocer las últimas aplicaciones y herramientas digitales que podemos emplear a través de Internet, concibiendo así nuevas formas de aportar valor al mercado laboral.

8. Invertir en formaciones específicas. En este punto del camino puede resultar decisivo asistir a seminarios que nos enseñen a “saber cómo” y a “tener con qué” expresar nuestro talento. En este sentido, la universidad convencional parece estar dejando de ser la única opción. ¿Cuánto de lo que hemos estudiado nos ha sido de verdadera utilidad para desempeñar nuestro actual trabajo? La nueva formación va a estar cada vez más centrada en ofrecer cursos prácticos que nos enseñen a desarrollar habilidades que nos permitan resolver problemas concretos. La inversión más importante la hemos de hacer en nosotros mismos. Nuestra inteligencia, nuestra creatividad y nuestro talento son nuestra principal fuente de riqueza.

“No permitas que nunca nadie te diga lo que vales. Tú eres el
único capaz de saber
tu propio valor”. Muhammad Ali

9. Desarrollar la marca personal. El marketing está democratizándose y personalizándose. Y cada vez va a estar más protagonizado por la “marca personal”. Una vez tenemos claro qué ofrecemos, el reto es descubrir cómo lo ofrecemos. Es decir, la manera en la que nos comunicamos y conectamos con las personas a las que pueden servir nuestros servicios. Es primordial montar una web explicando los beneficios y soluciones que aportamos, utilizando las redes sociales para darnos a conocer a nuestros potenciales clientes. Por medio de nuestra marca personal conseguimos que nuestra profesión sea un reflejo de la persona que somos, aprendiendo a ganar dinero como resultado de crear riqueza para la sociedad.

Renovación
1. LIBRO
‘El elemento’, de Ken Robinson. Conecta.
Un ensayo que cuestiona el sistema
educativo industrial contemporáneo.

2. PELÍCULA
‘En busca de la felicidad’, de Gabriele Muccino
La odisea de un padre con un hijo
de cinco años que lucha por hacer realidad
el sueño de prosperar profesionalmente.


3. CANCIÓN
‘Hopeless emptyness’, de Thomas Newman
De la banda sonora de la película
‘Revolutionary Road’, de Sam Mendes,
en la que Leonardo DiCaprio interpreta
a un hombre que no cree en su trabajo,
pero cuyo miedo le impide iniciar un
proceso de reinvención profesional.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un día para observar la naturaleza en familia



La época de calor brinda días perfectos para ir a la plaza o a un parque o para explorar el jardín de casa en busca de los misterios de la naturaleza. A continuación te proponemos un par de experimentos divertidos que podés realizar en compañía de tus hijos. Este tipo de actividades, además de darles un rato de convivencia en familia de gran calidad, fomentará en los chicos el interés por los seres vivos, el medio ambiente y el mundo que los rodea.

Los días de sol en primavera son perfectos para observar cómo los árboles absorben dióxido de carbono y despiden oxígeno.

¿Cómo respiran los árboles? Descubrilo con tus hijos a través de esta experiencia

Material

Cuerda o lazo
Bolsa de plástico transparente
Árbol


Instrucciones

-Elegir un árbol que tenga ramas al alcance de los niños
-Usar un trozo del lazo para atar una bolsa de plástico cubriendo las hojas verdosas de alguna rama.
-Dejarla así durante una hora.  

¿Qué descubrirán al regresar?

El interior de la bolsa se ha recubierto con gotas de agua. Aquí podés explicarle a los chicos que, en lugar de nariz y boca, las plantas tienen un montón de pequeños agujeros llamados estomas en cada una de sus hojas a través de los cuales respiran. Al igual que nuestro propio aliento, la exhalación de la planta está llena de humedad, que se condensa en la bolsa ya que es calentada por el sol. Es exactamente lo mismo  que sucede cuando empañamos un espejo con nuestro propio principio aliento.
No se olviden de retirar la bolsa una vez concluida la actividad.

¿Dónde viven los insectos?

Otra divertida ocupación para tus chicos es preguntarse ¿qué tipo de insectos hacen sus casas en los árboles y los arbustos? Y proponerles encontrarlos de la misma manera que lo harían los científicos.

Material:
Bastidor de bordado
Tela de tul de color claro o tela de alambre delgada

Instrucciones

-Asegurar la tela en el aro del  bastidor. Esta será la red para “capturar” insectos.
-Elegir un arbusto o un árbol con ramas muy bajas.
-Sostener el bastidor como un plato, con la tela en la parte inferior y deslizarlo debajo del arbusto o mantenerlo bajo la rama del árbol.
-Agitar vigorosamente la planta o la rama durante algunos segundos. 
-Extraer el bastidor y descubrir los hallazgos.  

¿Qué insectos hay en la red?

Aquí podés explicarle a los chicos que, aunque la mayoría de los insectos son buenos escaladores, no siempre son capaces de agarrarse con fuerza, especialmente cuando ocurre algo inesperado como el ajetreo de las ramas. Y una vez que están en la red, incluso los insectos voladores, a menudo se arrastran en ella por un tiempo mientras vuelven a orientarse.  Si tus chicos cuentan con algún libro sobre insectos sería interesante llevarlo y comprobar si alguno de ellos como un saltamontes, por ejemplo, vive en ese arbusto.


Al concluir el día de exploración en la naturaleza, también es una buena idea investigar un poco más acerca de lo que observaron y de otras dudas que puedan surgirles cuando se encuentren de vuelta en casa o cuando visiten alguna biblioteca cercana. 


domingo, 3 de noviembre de 2013

My shoes. Corto extraordinario.

Un bonito cortometraje que nos deja un mensaje muy interesante. Nunca envidies lo que tienen otras personas, porque podria ocurrir que sin saberlo, tu estes en una situacion mejor que la suya. Una leccion de vida.