viernes, 30 de diciembre de 2011

FÓRMULA PARA CRECER

Por Pilar Sordo

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son.
Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año,.... porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:

-a aprender a amar
-a dejar huella
-a ser felices

En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
A esta tierra vinimos a cansarnos, para dormir tenemos siglos después.
Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero…. deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores.
Este a mi juicio es el gran elemento a educar no sólo el 2012 sino que durante todo el siglo XXI.
Es dentro de todo este trabajo donde nos debiéramos concentrar en:

Sentarnos en la mesa en familia, mínimo una vez a la semana, ojala todos los días.
Apagar las pantallas mientras estamos comiendo, no contestar teléfonos, sentir que los únicos ruidos que se escuchan sean los de nuestras voces.
Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de las micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día.
Querernos.
Crear dentro de nuestras casas, hogares. Y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas, independientes de los recursos, se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tengamos contacto con la naturaleza, juguemos, riamos y démonos el tiempo de compartir con losabuelos, imprimámosle las fotos para que las vean como a ellos les gusta y disfrutemos de sus sabidurías. Obliguemos a nuestros hijos a compartir con ellos, así entenderán sus historias.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello.
La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia del nuevo siglo: lainteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos "antiguos", a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
Este 2012 vendrá con lo que tenga que venir, todo será necesario y maravilloso, lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo, acojámoslo con amor y con gratitud y con el alma abierta a todo lo que tendremos que aprender de él.

Decretemos ser felices y comencemos a vivir como si fuera nuestro último día.

Puedes llegar - Gloria Estefan



Soñar con lo que más queremos,
aquello difícil de lograr,
es ofrecer llevar la meta a su fin,
y creer que la veremos cumplir,
arriesgar de una vez, lo que soy por lo que puedo ser.

Puedes llegar, lejos
a las estrellas alcanzar,
a hacer de sueños realidad.
Y puedes volar, alto
sobre las alas de la fe,
sin más temores por vencer...

Hay días que pasan a la historia;
son días difícil de olvidar.
Sé muy bien que puedo triunfar
Seguiré con toda mi voluntad
hasta el destino enfrentar
y por siempre mis huellas dejar.

Puedes llegar, lejos
a las estrellas alcanzar,
a hacer de sueños realidad.
Y puedes volar, alto
sobre las alas de la fe,
sin más temores por vencer...

Puedes llegar, lejos
a las estrellas alcanzar,
a hacer de sueños realidad.
Y puedes volar, alto
sobre las alas de la fe,
sin más temores por vencer...

jueves, 29 de diciembre de 2011

miércoles, 28 de diciembre de 2011

De E. Galeano: "... Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable ..."

martes, 27 de diciembre de 2011

El pasto del vecino

Tenemos la mala costumbre de mirar hacia un costado y compararnos con lo que tiene el otro, que “siempre es mejor”.

– Mamá, soy la única de la clase que tiene cartuchera chiquita”.

– “Pá, todos tienen celular menos yo”.

– “¿Por qué no podemos ir de vacaciones a…?”.

– “Estoy harto de compartir el cuarto con mis hermanos”.

Los reclamos de este tipo, que nos suenan conocidos, podrían extenderse durante horas y horas, e incluso van variando a lo largo de las distintas etapas. Las demandas no sólo están dirigidas a paliar la escasez de algunos bienes materiales que parecen imprescindibles, sino también a cuestionar situaciones de vida: por qué a mí siempre me va mal en el colegio, no tengo tantos amigos, la casa del otro es mejor… etcétera y etcétera. Pocas cosas desgastan más la convivencia que la queja continua y ésta, hay que aclararlo, no es prerrogativa de los chicos. Nosotros, los adultos, tenemos también muy a menudo la mirada puesta en lo que el otro tiene, en lo que el otro hace o cómo vive. Esa mirada se contagia a nuestros hijos y, así sin darnos cuenta, se va infiltrando en la familia una cultura del inconformismo.

Lo nuestro

Nadie dice que la realidad sea siempre fácil y a todos nos gustaría en algún momento poder cambiarla. El problema está en que, cuando estamos mirando siempre lo ajeno, nos perdemos en el camino la posibilidad de disfrutar y aprovechar lo nuestro. Tendemos a compararnos constantemente y el balance muchas veces nos deja insatisfechos. Y sí, el pasto del vecino siempre es más verde… ¿pero somos conscientes de cuántas energías se nos consumen en este ejercicio diario? Pensemos en cómo nos comunicamos, qué cosas expresamos ante nuestros hijos, en nuestra familia, ante nuestros amigos. ¡Cómo nos cuesta aceptar lo que nos toca vivir! Codiciamos la familia ajena, el trabajo ajeno, las vacaciones ajenas, el auto ajeno y hasta el cuerpo ajeno. La lista sigue y sigue, siempre encontramos algo que no tenemos y muchas veces, cuando nuestros hijos vienen con reclamos, nos sentimos en falta por no poder darles lo que piden. Otras veces hacemos sacrificios enormes para poder construir una realidad que no es la nuestra. Y eso sólo nos trae más infelicidad.

¡Es hora de abrazar nuestro presente! Detener nuestra mirada en nuestra propia realidad, en lo que sí es y dejar de lado lo que nos falta. Enseñemos a nuestros hijos desde chiquitos a valorar lo que tienen, mostrémonos agradecidos y satisfechos por lo que nos toca, asumamos nuestra realidad y vivamos con esperanza, abiertos a lo que el hoy nos quiere enseñar. Así podremos descubrir un mundo de infinitas posibilidades, de riquezas insospechadas que estaban bajo nuestros ojos y no podíamos ver. Porque la envidia nubla la vista e impide el gozo. Así podremos decir, como el sabio maestro de Kung Fu Panda, el presente es un regalo. Y por eso se llama presente…

http://www.revistatigris.com.ar/11_diciembre/oromi.html

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Porque la magia está
donde nosotros
queramos que esté...
¡Feliz Navidad!



lunes, 19 de diciembre de 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011


“Se puede aprender de todo y de todos, que no te quepa duda. Es una cuestión de educar tu mirada para descubrir lo positivo de cada situación.“

sábado, 17 de diciembre de 2011


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.

viernes, 16 de diciembre de 2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

Cuatro Leyes de la Espiritualidad

En la India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad" La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!