sábado, 24 de marzo de 2012

¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?




¿Cómo nace un paradigma?
Un grupo de científicos ubicó cinco monos en una jaula, en su centro pusieron una escalera y, sobre ella, colgaron racimos de bananas. Cuando un mono subía por la escalera para agarrar una fruta, los científicos hacían llover agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Con la repetición de este hecho, los monos fueron dándose cuenta de la relación causa efecto que había entre la subida a la escalera y la lluvia. Cuando alguno subía, llovía. Es así que, para evitar la molesta agua fría, comenzaron a impedir la subida a cualquier mono que quisiera alcanzar una fruta.
Pasado algún tiempo, ya ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación que les generaban las bananas. Entonces, los científicos fueron mas allá sustituyendo uno de los monos. La primera cosa que hizo el recién llegado fue subir la escalera en busca de su alimento, siendo rápidamente reprimido por los otros. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido y le ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Uno a uno, los monos que habían conocido la lluvia fría fueron siendo sustuídos por otros que se adaptaban rápidamente a las reglas del entorno quedando un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, seguro la respuesta sería: “No se, las cosas siempre se han hecho así, aquí…”
¿Te suena conocido?
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Cuando hablamos de despertar, hablamos de instancias como éstas. No pierdas la oportunidad de preguntarte por qué estás haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las preferís de otra. Despertar es también decir “¿Por qué trabajo de esto que no me gusta, no puedo crear el trabajo que yo quiero?, ¿por qué tengo que seguir compartiendo la vida con gente con la que no me entiendo?, ¿por qué me alimento con cosas que me hacen sentir pesado?”. Éstas preguntas ni siquiera necesitan respuestas, porque el solo hecho de hacerlas, de cuestionarse sinceramente, ya es una respuesta al sentido de la vida.
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“La premisa básica es que todos somos 100% responsables de todo lo que nos “pasa”. Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos y sentimientos, pero negamos nuestro poder culpando a otros por nuestras frustraciones. De hecho nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental: si en nuestra mente hay paz, armonía, balance, entonces nuestras vidas pueden solamente ser armoniosas, pacíficas y balanceadas.” Louise L. Hay

Nota de Espiritualidad Diaria

viernes, 23 de marzo de 2012

Película: El cambio

Wayne Dyer autor de varios libros entre ellos Tus zonas Erróneas, El cielo es el Limite, Piensa diferente vive Diferente, La Fuerza de Creer, Promesa de Amor y tantos otros...nos entrega hoy esta película donde las virtudes y el propósito en la tierra es lo que marca la diferencia en nuestro paso por aquí, y por nuestra vida.

El Cambio-Wayne Dyer-Sabes cuál es tu propósito? from Nery on Vimeo.



El Cambio (con título original inglés The Shift), cuyo protagonista principal es el Dr. Wayne Dyer y en la cual se relata de una forma muy humana sus ideas sobre el sentido de la vida, las relaciones entre las
personas y la siempre presente posibilidad de que todo puede adquirir un
significado. Es una propuesta para volver a descubrir nuestro verdadero yo,
nuestro propósito y la vida con sentido que es nuestra verdadera vocación.
Originalmente la película fue titulada De la Ambición al Significado (Ambition to Meaning). El Dr. Dyer explora el viaje espiritual que hacemos en la segunda mitad de nuestra
vida; cuando buscamos un propósito que dé sentido a nuestra existencia y en el
que aportamos una contribución única y personal al mundo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Editores de nuestras vidas por Sergio Sinay

En la vida de cada persona pasan cosas bellas, reconfortantes, estimulantes, que se convierten, al final del día, en la noticia más importante. A veces se trata de pequeños actos, aparentemente sin relevancia. Otras veces son hechos que todos quienes rodean a esa persona registran. De la misma manera suele haber episodios dolorosos, frustrantes, generadores de tristeza, que, en el balance de la jornada, son lo peor de lo vivido. Es así para millones de personas (para todas las que existen, en realidad). Esos hechos de orden personal que tiñen y dan significado a la vida de tantos seres, no suelen estar en los noticieros, en los diarios, en los medios en general.
Quiero decir que las noticias de veras significativas para cada uno de nosotros no se publican. Y sin embargo son ellas las que van dibujando el sentido de nuestra vida. Los medios nos proponen su propio menú. Tanto los oficialistas como los opositores, los independientes o los “militantes”. Si aceptamos de manera acrítica esa agenda de noticias, si creemos que lo importante es lo que nos dicen que es importante y prioritario, acabaremos por vivir según ojos, pensamientos y prioridades ajenas, muchas veces lejanas (cuando no opuestas) a las necesidades de nuestra vida real, de nuestros sentimientos, de nuestras tareas, de nuestra alma.
Antes de empezar el día con la programación de otro, preguntate cómo te sientes hoy, cuáles son tus necesidades, qué te pide tu corazón, qué te propones hacer en este día para dejar una huella (por leve que sea) en el mundo. Esa es tu propuesta. Luego vendrá el imponderable (eso que llaman azar) y dirá lo suyo. Y por último echale una mirada a las noticias mediáticas y quedate con aquellas que de veras hagan una diferencia trascendente.
Las cosas que importan a las personas que honran su propia vida no son los “falsos positivos”, ni los grotescos capitanes de cruceros, ni las internas asesinas de los dirigentes y los barras bravas futboleros, ni el último dogma inmoral de los “mercados”, ni las preocupaciones de unos empresarios siempre genuflexos o unos sindicalistas siempre corruptos, ni las vidas vacías de unos zánganos encerrados en una casa prostibularia a la espera de ser “nominados”, ni las grotescas peleas de un grotesco jurado y los grotescos participantes de un grotesco programa de televisión que alguna vez se recordará con la vergüenza que hoy no se siente. No son esas las noticias que importan y que darán forma al balance final de tu vida.
Las verdaderas noticias, las felices y las dolorosas, solo pueden ser editadas por cada uno de nosotros en el final y en el comienzo de cada día, bajo nuestra responsabilidad.

Somos lo que elegimos

Señor Sinay: Nuestra identidad, única e intransferible, se forja desde que nacemos con la materia prima de nuestro cuerpo. La moldean los afectos cercanos (o la falta de ellos), nuestras vivencias y sufrimientos. ¿Esa identidad es inmutable? ¿Es posible cambiar o somos como somos, sin más remedio para nosotros ni para los demás?
Martín Legorburu

RE: No elegimos respirar. Respiramos. No elegimos que nuestro corazón lata. Late. No elegimos envejecer. Envejecemos. No elegimos morir. Morimos. No hemos elegido nacer. Nacimos y vivimos. En todos esos aspectos, y muchos más, estamos predeterminados. A partir de allí actuamos y, munidos de la conciencia, entramos en el plano de la libertad. Somos libres de elegir ante las circunstancias que la vida nos propone. Esas circunstancias se presentan ante nosotros como interrogantes existenciales. Y las decisiones y cursos de acción que tomamos ante ellos son las letras con que escribimos nuestra historia personal, expresamos nuestros valores y nuestros sentimientos y, al cabo, construimos nuestra identidad. Esta será el fruto de lo que hacemos con nuestra libertad. Y responderemos por ese hacer.

Somos, mientras dura nuestra vida, seres en construcción. Nadie es. Estamos siendo. Sólo tras el punto final se podrá decir lo que fuimos. Mientras tanto, creamos una identidad oficial para estar en el mundo. El ego. Para configurarlo elegimos (no siempre de modo consciente) algunos atributos y desechamos otros que constituirán nuestra sombra. Pero más allá del ego esta el sí mismo (así lo llamaba Carl Jung), la esencia única de cada individuo. Acaso a ella se refiere nuestro amigo Martín. ¿Llegaremos a conocerla? Según Jung, no alcanza una vida para eso. Pero la intención de hacerlo y las actitudes, elecciones y acciones que nos guían en ese propósito le dan sentido a la vida.

Para Emmanuel Kant, sólo el mundo de los fenómenos (cosas, objetos) es causal. El mundo de las personas es moral, según afirmaba. En él hay libertad, se elige y, por lo tanto, hay responsabilidad. La libertad es fundamento de la moral y la moral es condición de la libertad. Como dice Viktor Frankl en El hombre doliente: "Ser hombre significa decidir lo que hago de mí mismo y asumir la responsabilidad"

http://www.lanacion.com.ar/1451474-somos-lo-que-elegimos

Nuestra maravillosa pequeñez

Columna de Sergio en Revista Sophia
http://www.vivisophia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3652&catid=76&Itemid=118

Viajamos en un auto que tiene algunos años, pero está cuidado con ese esmero propio de quienes viven afuera del circuito del derroche y valoran lo que tienen. Atravesamos las calles de un Katmandú que esta mañana amaneció luminoso. Pagodas y templos son parte constante del paisaje (muy cerca de aquí, en Lumbini, nació el príncipe Siddartha Gautama, que sería Buda. Eso ocurrió hace dos mil seiscientos años). El tránsito es caudaloso pero ordenado. Hay un aire de colaboración entre los conductores. Luego de un tiempo tomamos una carretera que, nos dicen, conduce a Tíbet, que está a mil kilómetros. Pero en el kilómetro 35 desviamos hacia la izquierda y empezamos a ascender por un camino que se va haciendo más boscoso y más bello a medida que avanzamos. Pinos altísimos se elevan desde las laderas en busca del sol y, a través de ellos, se empiezan a ver casitas como las que dibujamos en la niñez y prolijas y simétricas terrazas, como escalones alfombrados de verde, con siembra de trigo y de mostaza. Shirish, el guía, nos cuenta en un español dificultoso (que inconscientemente mezcla con inglés, y que ya hemos aprendido a entender) que cuando lleguen las lluvias, en mayo, allí mismo se sembrará arroz. La tierra, generosa, no descansa. Admiramos el paisaje mientras el silencioso Ram, el conductor, con su perenne gorra de beisbolista, nos lleva con mano segura por el borde de las cornisas.

Al cabo de casi una hora y media el camino termina en un playón y descendemos. Ahora nos queda un breve trecho de escalones. Los subimos y al llegar arriba se abre ante nosotros un valle y, detrás de él, se despliega, imponente, un templo natural, que supera a todos los templos y monumentos erigidos por la mano humana. Bajo un cielo azul hiriente, iluminada por un sol poderoso ahí está la cordillera del Himalaya, con todos sus montes y sus picos. A mi lado, sin poder contenerse, Marilen, mi mujer, que ama las montañas y ha escalado varias, empieza a llorar. Yo siento que mi pecho es pequeño para el tamaño que adquiere en ese momento mi corazón. No es posible tanta belleza, tanta majestuosidad, tanta grandeza. No cabe en la imaginación mejor preparada. Y, sin embargo, es posible. Lo estamos viendo. Está allí. Diez de esas cimas tienen más de 8 mil metros. No hay lugar más alto en el mundo. Quizás tampoco haya lugar más generoso. Esa cordillera, con sus nieves eternas, garantiza la vida de países enormes, de miles de millones de personas, de una flora y una fauna alucinantes. Lo hace con sus ríos, algunos de los más extensos y caudalosos del planeta, como el Yangtsé, el Yamuna, el Brahmaputra o el Ganges. No estamos ante un extraordinario accidente geográfico, no estamos ante montañas apabullantes. Estamos ante una espléndida, magnánima, nutricia fuente de vida.

Y estamos ante algo más. Ante un ayuda memoria. Me siento muy pequeño, en todos los sentidos, mientras miro y admiro. Es una pequeñez desconocida, que agradezco, que me hace sentir como un grano de arena en una playa, como célula en un cuerpo, como hoja en un árbol de inmensa fronda. Esa obra perfecta de la naturaleza está allí para recordarnos que no somos más altos que nuestra altura, que no somos más que lo somos: partes de un todo. Está allí, en un silencio eterno y denso, para devolvernos la humildad en el caso de que la hubiéramos perdido. Para confirmarnos que somos sólo eso. Un humilde instrumento en una portentosa sinfonía universal. Siento ganas de hincarme y agradecer. Da una enorme alegría, un trascendente alivio esto de ser devueltos a nuestra verdadera, pequeña y necesaria dimensión. Pido algo en secreto: si alguna vez me ataca el virus de la soberbia, espero que mi sistema inmunológico desenfunde de inmediato esta imagen inolvidable. Ella me devolverá a mi lugar, a mi dimensión.

Desde allí bajamos a pie, en una caminata de más de dos horas, por senderos que traviesan pequeñas aldeas, pasan junto a casas en donde vacas, cabras y pollos duermen en plantas bajas preparadas para ellos, para honrarlos como se honra aquí a todo lo viviente, y en las plantas altas se acomodan las personas, amables, curtidas, laboriosas.

Mientras descendemos, a cada tanto nos detenemos, giramos nuestras cabezas y allí atrás, como centinelas, como eternos testigos, aparecen una y otra vez las cimas nevadas. Allí quedan, donde siempre estuvieron. Y también, milagro, permanecerán adentro de nosotros. Abajo nos espera el auto y, con Ram al volante, regresamos a Katmandú agradecidos de ser una pequeña célula del planeta.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Siete libros inspiradores para superar momentos críticos

Les dejo una nota de la Revista Oh Lalá



Hay momentos en la vida en que nos sentimos paralizadas: es tan grande el desafío que tenemos por delante que no sabemos por dónde arrancar; tené en cuenta algunos de estas lecturas para reflexionar sobre lo que te angustia y encontrarle la vuelta

Por Daniela Chueke
Especial para Revistaohlala.com

¿Sentís que estás en crisis existencial? A todos nos llega en algún momento de la vida. En la adolescencia, después de una desilusión amorosa, con la llegada de tu primer hijo, por la pérdida de un ser querido. Incluso puede pasarte que tengas toda tu vida resuelta pero aun así te persiga cierta sensación de vacío interior que no parece poder llenarse con nada de lo conocido.

No te preocupes: a la larga, todo pasa. Lo importante es poder reconocer que estás atravesando un momento crítico para empezar a superarlo. En estos casos, los libros, especialmente aquellos escritos por quienes han logrado convertir los momentos difíciles en historias de vidas creativas, suelen ser buenos compañeros.

Nuestros recomendados:

1) Mirá en tu interior

Qué leer: Lo que sé de mí (título original Out on a Limb) Shirley Mc Laine, Editorial Plaza y Janés, Barcelona, 1983.

Quién lo escribe: nacida en 1934, la famosa bailarina de Broadway y actriz ganadora de un Oscar por La Fuerza del cariño , escribió otros ocho libros de enseñanzas espirituales.

Leelo si: no entendés lo que te pasa, por fuera supuestamente lograste todo lo que habías planeado o lo que se esperaba de vos, te sentís o te consideran exitosa en tu profesión, tu vida familiar y tu vida íntima, pero hay "algo" que te impide ser totalmente feliz .

Qué te propone: investigar cuál es tu verdadera finalidad en la vida, conectar con tu verdad profunda, resignificar el concepto de éxito y dejar de sentir miedo de vivir.

Qué trata: a partir de relatos sobre su vida, la autora comparte su propio descubrimiento sobre la reencarnación, los viajes astrales, la canalización y demás revelaciones espirituales, para alentar a los lectores a emprender su propio camino de conocimiento en la Nueva Era.

2) Aprendé a bancarte sola

Qué leer: Las mujeres y el dinero , toma el control de tu destino, Suze Orman, Ediciones Urano, Barcelona, 2008.

Quién lo escribe: aunque su nombre se pronuncia igual que Susy ella decidió cambiar la última letra de su nombre como un gesto de reafirmación personal; es experta en finanzas y oradora en charlas sobre economía doméstica colabora en el exitoso programa de televisión de Estados Unidos, The Oprah Magazine.

Elegilo si: todavía no aprendiste a administrar tu dinero, pensás que no te pagan por lo que realmente vale tu trabajo, pensás que en un futuro tu situación económica mejorará como por arte de magia.

3) Hacelo más simple

Qué leer: La reconexión , Eric Pearl, Ediciones Obelisco, Barcelona 2007

Quién es el autor: el doctor Eric Pearl, quiropracta y famoso sanador de Los Angeles, desarrolló la reconexión y la sanación reconectiva, un modelo de trabajo energético, fácil de aprender y en este libro, cuenta cómo transformó su vida.

Leelo si: ya conocés distintas prácticas de sanación y querés aprender más, si querés dejar de automedicarte analgésicos por cualquier motivo, si querés saber qué hay más allá de lo visible.

Qué te propone: activar tu propio poder de sanación para aplicarlo sobre vos misma, en tus seres queridos, tanto en los aspectos físicos, como emocionales y espirituales.

Qué trata: en este momento de la historia planetaria, existe un nuevo nivel de frecuencias sanadoras basadas en luz e información. La sanación reconectiva nos da la habilidad que necesitamos para no tener que depender nunca más de un sanador determinado o de una técnica determinada, porque todos los niveles de sanación están puestos a nuestro alcance.

4) Empezá por algo

Qué leer: Yo respiro , Soledad Simond, Editorial Vergara, Buenos Aires, 2011.

Quién lo escribe: además de ser editora de OHLALÁ!, es instructora de respiración de la Fundación el Arte de Vivir y en este libro comparte su historia de crecimiento

Leelo si: querés sentirte bien y todavía no sabés por dónde empezar, los prejuicios hasta ahora te impidieron aflojarte y darte permiso para conectarte con la posibilidad de buscar "algo más".

Qué te propone: que empieces tu búsqueda por lo más sencillo, respirar, hasta llegar a practicar grados más elevados de la espiritualidad, como el dar servicio, ejercer el liderazgo y practicar la gratitud.

Qué trata: aprender a respirar de forma controlada mediante técnicas del yoga puede ser una herramienta sanadora, que nos ayude a transformar nuestra vida y aprender a ser felices aquí y ahora.

Qué te propone: superar bloqueos y prejuicios que te impiden conseguir un sueldo mejor o aumentar tus honorarios profesionales, tomar el control de tu propia economía, un plan de acción con orientaciones y herramientas prácticas necesarias para que te sientas segura financieramente.

Qué trata: como la autora lo explica: "Las mujeres son los cimientos de su familia, de su comunidad; son muchos los que dependen de nosotras. Si nos mantenemos fuertes y sabemos quiénes somos y qué podemos crear, nos resultará fácil sostener a los que amamos y aquellos que necesitan que los ayudemos".

5) Equilibrá vida personal y trabajo

Qué leer: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva , Stephen Covey, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1997

Quién lo escribe: nació en 1932 y vive con su familia en Utah, alcanzó reconocimiento internacional y es famoso por este libro, publicado por primera vez por Simon & Schuster en 1989, con 12 millones de ejemplares vendidos.

Leelo si: estás mal con tu profesión, te sentís desmotivada, tu trabajo te absorbe demasiado y percibís que te vas alejando de tu familia y tus afectos.

Qué te propone: un plan bien práctico para destinar el tiempo necesario a cada área de tu vida, herramientas de comunicación eficaz y hasta reflexiones súper movilizantes (como imaginarte qué dirán de vos tus deudos en la ceremonia del día de tu muerte) para que establezcas tus propios principios y valores.

Qué trata: los hábitos se adquieren, se aprenden y es necesario poner en práctica aquellos buenos hábitos que nos llevan hacia dónde nos proponemos. Sólo así llegaremos a ser líderes para dejar de sentir que somos víctimas de las circunstancias e influir positivamente en quienes nos rodean.

6) Valorá el lugar donde vivís

Qué leer: Feng Shui habitación por habitación , Terah Kathryn Collins, Ediciones Urano, 2000, Barcelona.

Quién lo escribe: es asesora y profesora de Feng Shui, formada en salud holística y PNL y en el libro cuenta ejemplos increíbles acerca de cómo la organización de las habitaciones según estos principios produjeron cambios en su propia vida y en las de sus clientes.

Leelo si: te sentís incómoda en tu casa y no lográs determinar qué es lo que te perturba; o si, por el contrario, tu casa es un lugar perfecto, hecha y ambientada a la medida exclusiva de tus deseos, pero tus relaciones sociales dejan mucho que desear, hace años que esperás un cambio en tu pareja o en tu trabajo siempre todo sigue igual.

Qué te propone: que aprendas a aplicar fácilmente los principios de la tradición china en el lugar donde vivís para poner en funcionamiento las energías adecuadas para atraer a tu vida los cambios y mejoras que deseás.

Qué trata: la disposición del chi, la energía vital que fluye a través nuestro y a través de todo lo que nos rodea puede armonizarse, combinando lo interno con lo externo para mejorar todos los aspectos de nuestras vidas.

7) Conseguí lo que necesitás

Qué leer: Las negociaciones nuestras de cada día , Clara Coria, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1996

Quién lo escribe: Clara Coria es psicóloga clínica, coordinadora de grupos de reflexión, principalmente sobre temas de género y escritora.

Elegilo si: te angustia la falta tiempo para ocuparte de vos y de hacer las cosas que te gustan, te desvivís por tu familia y amigos y empezás a percibir que no siempre te lo reconocen, te cuesta decir que "No".

Qué te propone: que aprendas practicar la solidaridad sin dejar de lado tus propias necesidades, que dejes de ser la amiga, madre, pareja incondicional a la espera de que alguien alguna vez se dé cuenta de cuántos sacrificios hacés por los demás, para empezar a defender con inteligencia tus derechos y así construir relaciones más sanas y equitativas.

Qué trata: "Negociación" no es una mala palabra, todo lo contrario, en un contexto de solidaridad puede ser la mejor alternativa para encontrar soluciones que contemplen las necesidades de todas partes involucradas cuando surge un conflicto.

¿Qué libro te ayudó en algún momento crítico? Recomendanos alguno y contanos por qué tenemos que leerlo.


martes, 13 de marzo de 2012

EL ARBOL Y EL NIÑO

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de el. Trepaba al árbol hasta el tope, comía sus manzanas y tomaba una siesta bajo su sombra.

El amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Paso el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca mas volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regreso al árbol y escucho que el árbol le dijo triste:
"Vienes a jugar conmigo?"
pero el muchacho contesto "Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos".
"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero... Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tu obtendrás el dinero para tus juguetes". El muchacho se sintió muy feliz. Tomo todas las manzanas y obtuvo el dinero y el
árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regreso y el árbol se puso feliz y le pregunto: "¿Vienes a jugar conmigo?"
"No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?". "Lo siento, pero no tengo una casa, pero... tu puedes cortar mis ramas y construir tu
casa". El joven corto todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca mas volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regreso y el árbol estaba encantado. "¿Vienes a jugar conmigo? le pregunto el árbol.
El hombre contesto "Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?". El árbol contesto: "Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz". El hombre corto el tronco y construyo su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regreso después de muchos años y el árbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte ni siquiera manzanas".
El hombre replico "No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar... Por ahora ya estoy viejo". Entonces el árbol con lagrimas en sus ojos le dijo, "Realmente no puedo darte nada.... la única cosa que me queda son mis raíces muertas". Y el hombre contesto "Yo no necesito mucho ahora, solo un
lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años".

"Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa". El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lagrimas.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol, son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá... Cuando
crecemos los dejamos y solo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas... No importa lo que sea, ellos siempre están allí para
darnos todo lo que puedan y hacernos felices.

Tu puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres..... Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te de fuerza cuando estas cansado.
~ Anónimo ~

3 etapas de vida

sábado, 10 de marzo de 2012

Hoy hicimos Galletitas



Masa
Harina 0000 300 g
Polvo para Hornear 1 cdita
Manteca 150 g
Azúcar 150 g
Yemas 3


Colocar en un bol la harina cernida junto con el polvo para hornear.
Agregar la manteca fría cortada en trozos chicos e ir incorporándola formando un arenado.
Incorporar el azúcar y las yemas
Tomar la masa formando un bollo, pero sin trabajarlo demasiado.
Dejar descansar en la heladera luego estirarla dejándola de aproximadamente 4mm de espesor.Cortar las galletitas con cortantes, colocarlas en placas limpias y cocinar en horno moderado durante 12 minutos o hasta que están cocidas pero sin que se doren.


viernes, 9 de marzo de 2012

"Si la mamá no trabaja es porque el papá gana mucho"

Hace pocos días cogimos mi mujer, los niños y yo un autobús. Aran, el pequeño, iba sentado en la mochilita, invento que suele provocar bastante curiosidad y aprobación en las personas mayores (al menos es lo que solemos encontrarnos).

Como estuvimos un rato esperando a que llegara el autobús, una mujer que estaba sentada en la parada se animó a hablar con nosotros. Nos habló de su hijo y su nuera, que son padres de una niña pequeña, nos explicó sus trabajos, cositas de sus vidas y un poco el “cómo lo hacen ellos”.

Por deferencia, y porque nos preguntaba, le respondimos que Miriam, mi mujer, cuida de los niños actualmente (bueno, Jon ya va al colegio) y que no trabaja, precisamente, para cuidar de ellos, estar con ellos y disfrutar de ellos ahora que son pequeños. Al explicarle esto la mujer sonrió y dijo: “Ah, pues si la mamá no trabaja es porque el papá gana mucho”.

Se me escapó la risa y un “ojalá” mental y le respondí: “No, si la mamá no trabaja es porque gastamos poco”. La buena mujer, que parecía creer que todos los padres y madres de hoy en día tienen un nivel de vida similar al de su hijo y su nuera debió de pensar en ese momento que “ah, claro, también puede ser”, probablemente recordando tiempos pasados, cuando los ahora abuelos y bisabuelos cuidaban de sus hijos con lo que había y con lo que se podía conseguir.

Ella explicó que su nuera es abogada, que además de su trabajo como abogada tiene otro trabajo por la tarde, creo recordar que de contable. Nos contó también que su hijo trabaja y hace horas extras para poder llegar a todo. También explicó que tienen una mujer que les limpia la casa pero que, eso sí, en cuanto pueden cogen el avión (3 o 4 veces al año) y viajan a lugares muy lejanos (no sé a qué lugares se refirió, pero entendí que dedicaban bastante dinero a ello).

El autobús llegó a nuestra parada en ese momento y no tuvimos tiempo (ni tampoco teníamos demasiada intención) de explicar cómo lo hacemos nosotros pero, básicamente y para que os hagáis una idea, viajamos cada 2-3 años a Eurodisney o Portaventura para que los niños disfruten y en cuanto volvemos del viaje empezamos a ahorrar para el siguiente, el verano lo pasamos en la playa, en casa de mi suegra, limpiamos la casa nosotros, comemos siempre en casa excepto algún día que vamos al McDonalds o similar, no compramos nada que no podamos pagar en el momento, para evitar aumentar los gastos mensuales fijos y, si hiciéramos la media del dinero que entra en casa, dividido entre ella y yo, no llegaríamos ni a ser mileuristas cada uno.

Dicho de otro modo, seguro que esa pareja, con una sola hija y con los sueldos que cobran, irán “ahogados” igual que nosotros, la diferencia es que nosotros y sobretodo mi mujer pasa muchísimas horas con los niños y está siempre disponible por si por ejemplo llaman del cole diciendo que Jon se ha puesto “malo”. No necesitamos huir a países lejanos y tampoco necesitamos hacer más vida social que la que hacemos, ya que o invitamos a los amigos a casa o nos invitan los amigos a su casa.

No quiero decir con esto que nosotros lo hagamos bien y ellos mal. Para nuestra familia creo que lo que hacemos es la mejor solución, quizás para esa familia sea mejor lo que vienen haciendo. Sin embargo una cosa está clara, cuando nosotros hablamos de tener un tercer hijo, nadie se lleva las manos a la cabeza. Cuando la nuera de esta mujer le dijo que querían tener otro hijo, la mujer les dijo que “no, porque yo ya no tengo edad de cuidar de un bebé”.

Lo que más me gustó fueron los comentarios que se generaron

Coincido con una frase "mamá cobra en una moneda que no cotiza en bolsa..."


jueves, 8 de marzo de 2012

Hay que aprender a valorar el tamaño de las personas como tal. Toda persona vale por sí misma y por ello debe valorar y valorarse a sí misma.

En cada día de nuestra vida siempre existe un momento mágico...

No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.
Osho

sábado, 3 de marzo de 2012

Bendecidos para siempre

Y vos cómo te enojas?


‎"¿Sabes lo que es un enojo sano? Cuando dibujas una línea en la superficie del agua, ¿cuánto tiempo permanece?
Sólo ese tiempo puede permanecer el enojo, esto es un enojo sano. Si tu ira permanece solo este tiempo y tienes control sobre ello, entonces será saludable y estarás bien. Te puedes enfadar pero no debes llegar a la ira. ¿Que sucede por lo general? La ira viene y te lleva, y entonces estás en problemas.
El conocimiento y la sabiduría es el reverso de esto. Puedes usar el cuchillo, pero el cuchillo no puede usarte a ti". SSRS