| JUAN CARR |
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| De la emoción al compromiso |
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| Conversamos con Juan Carr, un convencido de que a ser solidario se aprende en los pequeños detalles y, en primer lugar, en la familia. |
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Una vez más nos recibe con la calidez y disponibilidad de siempre. El lugar es un club de barrio donde, con frecuencia, almuerza con antiguos vecinos: “Es importante conservar el vínculo con el barrio y los amigos”, comenta
Juan Carr. Prefiere hablar en tercera persona; la charla es distendida, amable y atrapante; imposible de abarcar y transmitir en su totalidad. |
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| SV: ¿Cómo definirías a una persona solidaria? |
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JC: Solidaria es aquella persona que siente e identifica su vida con la realidad de la necesidad, y resuelve cambiarla. Pero en la definición de solidaridad, me gusta hablar de cultura solidaria, de comunidad. La solidaridad no es un acto aislado ni una foto, es un proceso por el cual una comunidad decide levantar la vista y mirar las necesidades de sus semejantes, reflexionar sobre ellas y modificar esa realidad que la rodea.
Nosotros siempre recomendamos no hacerlo solo, sino con una familia, unos amigos, un grupo.
Comienza con un impulso, una emoción, que debe evolucionar hacia un compromiso de transformar la realidad del que está solo, del que tiene frío, del que necesita un abrazo o un trasplante. |
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| Cuando se me acerca un joven de 20 a 30 años y me dice: “Tengo una idea”. Le digo: “No sé cuál es tu idea, pero te sigo”. Y luego le aconsejo: Tratá de no contarlo a ninguno de 45 o 50 años, sobre todo si es varón”. |
JC: Yo noto una evolución muy positiva en el país en este tema. En los setenta y en los ochenta, estaba mal visto, era peligroso ser solidario porque era un terreno muy ideologizado. En los noventa éramos más indiferentes; dedicarse a algo solidario era casi exótico. A partir de la crisis del 2001, surgió el boom de la solidaridad; ahora está prestigiada -en ocasiones sobre-prestigiada-, hasta es cool ser solidario. Bromas aparte, noto un cambio importante y muy valioso en este aspecto, ya lejos de la mera limosna y la beneficencia. Hoy la gente siente a la par del que sufre, lo mira de igual a igual, no lo mira desde arriba como sucedía antes. Hay un identificarse con el otro; el dolor nos unifica. Todo el mundo sabe que, aparte del paquete de fideos, el otro necesita un trabajo digno para poder salir adelante.
Un primer paso será bajar la ventanilla del auto cuando encuentro a un chico en el semáforo; pero, a la tercera vez que me ocurre, es bueno preguntarle su nombre y si va la colegio.
En la propia definición de cultura solidaria hay una carga de transformación, de dignificación. Noto mucho menos resentimiento: lo entiendo y sobre todo en los pobres, pero sin lugar a duda el resentimiento complica y esto se está revirtiendo. |
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| SV: ¿Cómo se sale del asistencialismo, o vamos a estar siempre "poniendo curitas"? |
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EL HOMBRE INVISIBLE
"Se suele decir: 'Yo, hoy no vi por la calle a ningún chico desnutrido ni a una persona que tenga que hacerse un trasplante'; es como que están retirados de nuestra vista. Nosotros acercamos a esas personas para que se hagan visibles. Cuando los traemos al medio de la escena, les damos visibilidad y funciona. La gente se mueve, a muchos les gusta estar en el cartel de la esquina. Si una cantante de moda puede contarnos su última conquista en la televisión, ¿por qué no puede estar una madre cuyo hijo necesita un trasplante? La batalla actual para cambiar al mundo es la comunicación y la visibilidad. Es por ello que estamos trabajando con la agencia de publicidad Mundo Invisible en este proyecto de hacer visible lo invisible”. |
JC: La solidaridad es para un rato, no más. La que transforma la realidad es la política. Yo puedo dar de comer en un comedor, pero la política es la que va a hacer que el comedor desaparezca y que los papás tengan trabajo y los chicos vayan a sus casas.
Muchos me ofrecen dinero, pero yo lo que necesito es recaudar compromiso, no dinero.
Hoy el joven solidario no quiere involucrarse en política, es más, no quiere arrimarse a la política por miedo a mancharse. No hemos logrado todavía el cruce entre lo político
y lo social. Entusiasmo mucho a los jóvenes para que intervengan, aunque entiendo que les cueste encontrar referentes. En más de una ocasión, me han ofrecido un cargo político pero no es lo mío, no es mi vocación. Pero quien la tiene, es necesario que se meta. |
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| SV: La solidaridad ¿nace un día o se aprende? |
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| JC: Si bien no creo en que el hombre sea bueno por naturaleza, ya que existen muchos condicionamientos, soy muy optimista y Dios me dio esa capacidad de ver en cada ser humano, en primer lugar, su lado positivo, su costado de generosidad. |
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QUÉ ES LA POBREZA
Hay otro tema que lo obsesiona que es la pobreza. Todos sabemos lo que es la pobreza económica, pero Carr se explaya sobre la pobreza cultural que es la de aquel que no tiene contactos, no sabe cómo dirigirse a alguien; golpea la puerta, le gritan y se va; si tiene hambre y lo llevan a una entrevista de trabajo, no puede expresarse. Asimismo, es pobre el que está esperando un trasplante, aunque sea millonario. Y está la tragedia que se viene en los próximos años en América Latina que es la pobreza de la soledad. “Esto
probablemente yo no lo veré, pero es lo que se ve en otros países: gente sana, sin colesterol, pero sola y que tiene que llamar por teléfono para que alguien la escuche”. |
Nosotros estamos convencidos de que, en cada casa de gobierno, en cada ámbito y empresa, los corruptos no son más que el 4%. Trabajan mucho, su compromiso con el mal
es muy fuerte y no poseen escrúpulos. El problema está mucho más en la inmovilidad del 96% restante, en los “buenos” que no hacen nada.
A ser solidario se aprende, en primer lugar en la familia, luego será en el jardín de infantes, en la escuela, en la universidad. Nos fuimos dando cuenta de que puede haber una pedagogía de la cultura solidaria. Para que esa emoción de la que hablábamos al principio se afiance, creamos la cátedra de la Cultura Solidaria |
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| SV: ¿Qué recomendás a los padres? Los hijos, tarde o temprano, se toparán con el dolor, con la necesidad. ¿Los empujamos un poquito, los acercamos? |
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Soy muy optimista y Dios me dio esa capacidad de
ver en cada ser humano, en primer lugar, su lado
positivo, su costado de generosidad. |
JC: En casa, los padres damos señales todo el tiempo: si tocan el timbre para pedir algo y no abrís la puerta, das una señal; si ponés o no dinero en la limosna de la iglesia o del templo, das una señal. Por el contrario, si te vas a acabar con el hambre al África y dejás a tus hijos por un año, también estás dando una señal. La familia como primera opción es indispensable: si querés cambiar el mundo, cuidala, porque si no, se te quiebra el frente interno y te hacés trizas |
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| SV: Se dice muchas veces que los argentinos somos voluntarios espontáneos, pero ¿por qué en el día a día, en la cotidianidad, nos cuesta sostener este comportamiento? |
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| JC: Yo creo en la integridad del ser humano y en la educación de la urbanidad. No quisiera hablar de buenos o malos modales porque suena antiguo; entiendo que hay una transformación en los jóvenes pero, sin duda, hay que rever el trato humano. Hay mucha violencia: en la calle y en el trato. |
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El que quiere cambiar el mundo, dirá “Buen día”,
cederá el asiento a una persona mayor; si puede no romper una rama, difícilmente la rompa; si puede no tirar un papel, difícilmente lo tire. |
Quien es fiel en lo poco, suele ser fiel en lo mucho. El que quiere cambiar el mundo, dirá “Buen día”, cederá el asiento a una persona mayor; si puede no romper una rama, difícilmente la rompa; si puede no tirar un papel, difícilmente lo tire…
Si bien soy un tipo muy abierto, estoy convencido de que siempre será indispensable el hogar, el abrazo, el reunirse en torno a la mesa, y esto se da en la familia. La misma Rusia en su período más autoritario volvió atrás en sus políticas que atacaban la familia y hoy Japón hace lo mismo. |
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| SV: ¿Qué le respondés al que te dice que quiere ayudar pero no sabe qué hacer o cómo hacerlo? |
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| JC: Le digo que siga al pobre, al que sufre. El dolor enseña, guía, es un norte. El dolor organiza. El que sufre, sabe. Acercate y vas a saber qué hacer. |
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CÁTEDRA DE CULTURA SOLIDARIA Y POC
Se desarrolla en un cuatrimestre; se imparte un panorama solidario generalizado. También creamos el
Programa de Orientadores de la Comunidad (POC) para que, de cada 1000 habitantes, haya un orientador en contacto con nosotros y así cuando pasa algo, se dispara el sistema. |
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| SV: ¿Cómo ves a la mujer en la Argentina de hoy? |
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| JC: Lo que no ha cambiado en esta época de crisis social es que la mujer, en todos los niveles sociales, sigue siendo la que sostiene la condición básica de la familia. Cada tres días matan a una mujer, el machismo la ve como un pedazo de ser humano al cual todo el mundo le pega, pero es ella, finalmente, la que salva a la familia |
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| SV: ¿Cómo educás a tus hijos? ¿Qué deseás para ellos? |
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SUS TRABAJOS FORMALES
•Agencia de publicidad Mundo Invisible: Trabaja en el proyecto de
hacer visibles a los invisibles.
•Colegio Santo Domingo Savio, de la Cava: Es un colegio modelo.
Hace 9 años que los chicos que entran en la guardería terminan
la secundaria. “Cuando termine con el hambre, que es mi objetivo después de mi familia, quiero copiarles el modelo”.
•Facultad de Veterinaria, UBA: Creó la cátedra de Lucha contra
el hambre, para estudiar e investigar el mundo de las granjas, de las huertas, de la proteína animal para darle de comer a los hambrientos. |
JC: Si me preguntás, te digo que tengo mucho más claro cómo solucionar el hambre en África que como educar a un adolescente (risas).
Quiero que sean lo más buenos que puedan y lo más honestos que puedan. Que sean revolucionarios en lo que hagan; la honestidad es revolucionaria.
Para Juan, su familia es lo primero: "Es mi primera opción, mi misión, estoy obsesionado con mi familia y estoy encima de ellos todo el tiempo. Le aconsejo a todo el mundo cuidar los
afectos".
Nota de la Revista "Sembrar Valores"
http://www.sembrarvalores.com.ar/data/portal.asp?id_nota=2107 |
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