miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Me podés explicar qué te falta ahora?


¿Cuánto será suficiente? ¿Cuándo habremos de sentirnos satisfechos?
Analizo las últimas películas que vi y, de algún modo u otro, plantean el tema de la insatisfacción:
“Medianoche en París” (nostalgia por el pasado, todo tiempo pasado fue mejor), “Socios y rivales” (la envidia a partir de una falsa imagen de ganador que construye el otro), “Comer, rezar, amar” (la insatisfacción de una mujer inmadura que puede darse el lujo de no trabajar y viajar por Italia, la India o Indonesia  en búsqueda de la plenitud). Cada historia finalmente termina con algún tipo de resolución al problema, pero ¿por qué será que la insatisfacción aparece en cada uno de estos filmes?

¡Ah, claro son películas! Reacciono, paro y pienso: “esto no debe suceder en la vida real”. Pero luego repaso escenas menos internacionales y más locales… y con otro presupuesto… es más o menos lo mismo:
“¿Mi pareja me quiere lo suficiente?”
“¿Mi vivienda es suficiente?”
“¿Me he divertido lo suficiente?”
“¿Soy suficientemente lindo y joven?”
“¿Hice lo suficiente?” (reconozco que con esta última a veces lucho, no tanto como antes, pero a veces me tortura un poco).

Y así nada alcanza.
El que experimenta déficit de posesiones o consumo, no encontrará shopping o tour de viaje que le de sensación de completud.
El buscador de resultados mágicos espirituales no se conformará con viajes a la India, Egipto, Jerusalén, Salta (variará de acuerdo a sus referentes espirituales y a las posibilidades de su bolsillo). Hará todo tipo de cursos y retiros. Ningún viaje o curso, por más promoción que tenga, cambiará su vida. No existe la magia espiritual, sino un camino perseverante.
El esclavo de la estética no se detendrá hasta caer en la adicción a las cirugías.
El dependiente del reconocimiento o popularidad necesitará todos los aplausos para sí. Ah, y por favor, que ninguno a los costados le quite un segundo el centro de la escena.

Y ante la posibilidad de no contar con lo suficiente, nos preocupamos. Max Lucado lo expresa así: “Los déficit y las escaseces habitan en nuestro camino. No tenemos suficiente tiempo, suerte, sabiduría, inteligencia. Parece que se nos acaba todo, por eso nos preocupamos. Pero la preocupación no da resultado… La preocupación no logra nada”.

Ay, amigo, amigo. ¿Y si fuera todo más sencillo? La vida plena no consiste en acumular más, sino en agradecer más. Estar aquí y ahora. El Dios en el que creo, dador de todas las cosas y de la vida abundante,  no habita en lugares lejanos. Él es suficiente. Y, si eres sabio y caminas con Él, te irá dando todo lo que necesitas, a su tiempo. ¿Leíste bien? Lo que necesitas; no todo lo que la máquina de desear te pide sin cesar. No te preocupes, tan sólo agradece. Da gracias por lo que eres, por lo que tienes, por lo que ya pudiste hacer, por lo que vendrá, por cada gesto de amor recibido, por estar vivo, por… ¿Tienes idea de cuán rico eres?

Dr. Gustavo Bedrossian

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